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un ejercicio sencillo para recuperarla

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Regresa a quererte

24 de mayo de 2019 · 14:40

Frente a una autovaloración muy dañada, el trabajo que debemos llevar a cabo para sanarla ha de ser meticuloso y recurrente. De a poco, día a día, conseguiremos mejorarla.

Desde la consulta

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Desde la consultaRamón Soler

Ahora desde sus primeros años de vida, bastante gente tienden a prestarle más atención a la información procedente del exterior que a sus intuiciones.

Esto pasa en el momento en que, gracias a la carencia de protección a la que les han sometido sus superiores, estos pequeños medran nutriendo la iniciativa de que el resto son más destacables que y que, además, resulta, infaltante, para subsistir, complacerles.

Secuelas de tener la autovaloración dañada

Como vimos en otros artículos, estar volcados hacia fuera nos saca de nuestro centro de equilibrio sensible y decrece nuestra autovaloración, lo que, resulta enormemente amenazante para nuestro bienestar tanto física como sensible.

Cómo influye tu autovaloración en tu vida sexual

Fruto de cientos de años de infancias desatendidas, la baja autovaloración es un mal popularizado de la sociedad de la cual formamos parte.

En verdad, una gran parte del trabajo que realizo con la gente que asisten a mi consulta es asistirlas a compensar este desequilibrio y mudar esta inclinación autodestructiva de tener en cuenta a el resto superiores.

Lleva a la persona a tal nivel de desconexión, que le resulta irrealizable apreciar como positivo algún cuestión relacionada con misma.

Estas personas suponen que todo lo hacen mal y que el resto son considerablemente más válidos que .

Por qué razón no observamos nuestras virtudes

Andrea fue uno de estos innumerables casos que asisten a terapia con una autovaloración tan dañada que afectaba a todos y cada uno de los campos de su historia.

En una de sus primeras sesiones, la joven me narraba que no recordaba ni solo una palabra amable de parte de sus progenitores.

A la inversa, estos se pasaron toda su historia destacando todos y cada uno de los fallos que cometía su hija y jamás llegaron a ver sus incontables méritos y logros.

Como siempre la habían relacionado de forma negativa con sus hermanas y primas, la pequeña terminó pensando que todo el planeta era mejor que .

Charlemos de autovaloración (y no debemos olvidar el papel del ámbito)

No veía extraño que a sus hermanas le sirviesen la comida más temprano o bien que a jamás le compraran ni ropa, ni libros, ni juguetes nuevos. Para Andrea era habitual recibir las sobras, ya que se encontraba totalmente persuadida de que era inferior y de que no merecía nada superior.

Como podéis imaginar, en el momento en que vino a consulta, la autovaloración de Andrea se encontraba bajo mínimos. La crianza tan destructora que había recibido, la cegaba frente sus méritos y la impedía ver algo positivo en misma.

En el instante en que asistió a terapia, la joven, que llegó con síntomas depresivos, había perdido toda ilusión por la vida y no hacía nada para cuidarse. Según sus expresiones, nada le merecía la pena.

En casos tan graves como el de Andrea, el trabajo de curación de su pasado debe ir acompañado de otras medidas complementarias en el presente.

Accionar con seguridad

Para lograr editar la imagen negativa con la que se piensa y se mira, la persona debe iniciar a mudar estos pensamientos que la anulan. Para conseguir este propósito, le planteé trabajar pequeñas acciones en su día a día.

Recobrar el cariño propio lentamente

En ocasiones, como era la situacion de Andrea, la autovaloración está tan dañada que hay que recomponerla de a poco. Para empezar esta labor, le solicité que prestara atención a todas y cada una de las pequeñas acciones que por misma hacía en todo el día y que las fuera anotando en su cuaderno de terapia.

En un primer instante, me mencionó que no hacía nada por en todo el día, mas le expliqué que me refería a esas pequeñas prácticas del día a día que emprendemos sin prestarles atención, mas que comprometen un precaución de nosotros, acciones como bañarnos, peinarnos o bien cepillarnos los dientes.

Proteger los datos asegura las neuronas y optimización nuestra vida

El ejercicio radica en tomar conciencia de estas pequeñas ocupaciones que llevamos a cabo por nosotros en todo el día y hallar valorarlas. Para conseguirlo:

  • Debemos desempeñar estas acciones de manera no mecánica y prestar atención consciente a la actividad que nos encontramos haciendo.
  • Además, además es considerable que nos repitamos numerosas ocasiones la próxima cita: “hago esto por mí. Me lo merezco”.

Fijarnos en lo pequeño nos hace enormes

Por semana siguiente, Andrea trajo a la consulta una lista de todas y cada una de las ocupaciones que emprendía todos los días por misma.

Empezó a cepillarse los dientes siendo siendo consciente de cada movimiento, no sencillamente aguardando que el cepillo eléctrico le avisara de que ahora había pasado el tiempo primordial. Se duchaba gozando de esos momentos únicos y privados.

Inclusive en el momento en que iba a agarrar a sus hijos al instituto, el recorrido períodico se transformó en un instante demasiado interesante para .

Todo empieza por un paso

Tomando conciencia de estos pequeños datos, Andrea comenzó a dejar de pensar en la destructora iniciativa que había asumido desde pequeña de que no era merecedora de nada.

Además, entendió lo injusta que había sido su niñez con todas y cada una aquellas comparaciones y descalificaciones. De a poco, empezó a pensarse y mirarse con otros ojos, los suyos propios y, por vez primera en su historia, sintió que tenía exactamente el mismo derecho a ser feliz que el resto.

Crueldad sutil: tan destructora como un enorme trauma

Como afirma el proverbio de Lao-Tse, todo viaje empieza por un paso. En ocasiones, para llegar a nuestra misión, no debemos proponernos enormes objetivos inaccesibles en un corto plazo, sino más bien pequeños desafíos que tenemos la posibilidad de poder y que nos aportan la seguridad que se requiere para encararnos a otros más enormes.

En el momento en que la autovaloración se ha dañado tanto, como en la situacion de Andrea, para lograr recomponerla, resulta infaltante empezar a trabajar desde la base, desde las pequeñas acciones de nuestro día a día.

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