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Tres formas de viajar, tres beneficios para el alma

El calor era tan aplastante aquel mediodía en Pushkar que inclusive los peregrinos hindúes se habían refugiado en la sombra. La localidad sagrada lucía desierta en el momento en que se hallaron tres pasajeros en el único café abierto a esa hora infernal. Y a pesar de que los tres procedían del mismo país extranjero, su apariencia no podía ser más distinto.

Del pecho de Ralph colgaba una gran cámara. En la mano llevaba el software del tour que había contratado, para cerciorarse de que no se brincaban un solo punto de la ruta.

El tercer viajero que se había refugiado en el café se llamaba Jonathan, mas se había asimilado tanto a las prácticas locales que parecía un hindú más, y en verdad llevaba meses viviendo en una cuarta parte diminuto de Pushkar.

9 ideas para viajar de manera consciente

En el momento en que el camarero trajo té y agua fría para todos, Ralph decidió abrir fuego:

—Voy a lamentarme a los organizadores del tour –ha dicho mientras que se secaba el sudor con un pañuelo–. No solo hace un calor espantoso aquí, sino no hay peregrinos realizando sus rituales en el agua. Mis compañeros de viaje hacen bien en reposar la siesta… Suerte que esta tarde partimos ahora hacia Jaipur.

—Lo que nosotros hacéis no lo llamaría viaje –contestó Linda–. Les dedicáis a poner cruces en el mapa, y les hacéis un autofoto en todos y cada lugar, mas pasáis por los sitios sin haberlos popular.

—Ese fué un comentario insolente –brincó Jonathan–. Tu forma de viajar no es tan diferente a la de un turista. Lo único que cambia es que te alojas en sitios más incómodos y que debes ser tu guía, mas además vas de un lugar a otro sin comprender nada.

—¿Ah, sí? –restituyó insultada–. ¿Y piensas que comprendes más por disfrazarte de hindú?

—Por lo menos estoy el tiempo preciso para tomarle el pulso al sitio. Solo si te quedas inmovil y haces como la multitud de aquí, vas a llegar a capturar el alma de la India.

5 provecho que viajar tiene sobre tu cabeza

Una voz logró silenciar a los tres amigos:

— tampoco captarás jamás nada, ya que estás siempre juzgando.

Desde el fondo del café, charlaba en especial inglés un sadhu, un peregrino mendicante de largas barbas envuelto en un hábito azafrán.

—Si hace el favor de sentarse con –ha dicho Jonathan–, será un exitación invitarle.

Ninguno se atrevía a decir nada por temor a ser desautorizado por el hombre beato, que levantó las manos, conciliador, para decir:

—Igual que ningún sendero es preferible que otro, cada forma de viajar es válida y tiene sus virtudes para el alma. El turista ordenado se levanta muy temprano, retando al sueño y la tranquilidad, con el objetivo de cumplir una meta. ¡No es tan diferente a eso que hacen los meditadores en un ashram! Es una manera de entrenar la especialidad y ver planeta.

3 temores recurrentes al viajar (y cómo encararlos)

Ralph sonrió complacido mientras que los ojos del santón se posaban en Linda, que bajó la cabeza, abochornada.

—Improvisar a cada paso es otra hermosa forma de viajar –prosiguió–, porque desarrollas tu valor y también intuición, especialmente si paseas solo, y vas escribiendo día a día el viaje de tu vida. No es muy distinto a eso que hacemos los sadhus, que peregrinamos de templo en templo intentando encontrar la realidad.

Por último, el hindú miró a Jonathan y ha dicho:

—Y es bueno además quedarse inmovil para absorber la sabiduría de todo el mundo. Eso es lo que hace el yogui en el momento en que se sienta para abrazar el cosmos entero. Mas si dejas fuera a los que no viajan como , te vas a estar abrazando a ti solo.