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“Todos los niños orinan bisfenol A”

En 1991, un conjunto de científicos creó el término “disrupción endocrina” para referirse al desarrollo por el que compuestos químicos sintéticos interfieren en la señalización hormonal, afectando dificultosamente al avance habitual de la gente y además de los animales.

Nicolás Olea se encontró por al azar con este inconveniente unos años antes, en 1987, en el momento en que trabajaba en cáncer de próstata en Boston y las muestras de suero salieron altísimas de actividad estrogénica. Fue de esta forma como descubrió que el plástico de las muestras, considerado hasta el momento el más inerte de todo el mundo, no era inofensivo. Y desde 1989 inspecciona el efecto de esos compuestos.

Es catedrático de Radiología y Medicina Física de la Facultad de Granada, médico en el Hospital Clínico San Cecilio y profesional evaluador de los programas de investigación en Disrupción Endocrina de Dinamarca, Francia y la UE. Termina de divulgar el libro: Libérate de tóxicos. Guía para evadir los disruptores endocrinos(Ed. RBA).

–¿Cómo actúan esas substancias? Muchas se encuentran en plásticos que empleamos todos los días.
–Son como hormonas y actúan en todos y cada uno de los mecanismos de señalización hormonal. Lo explico sencillamente. En los cinco millones de años de evolución humana, el cuerpo eligió un sistema que parecía el más correcto: los órganos establen contacto entre sí con mensajeros químicos. El tiroides se comunica con el cerebro con la hormona tiroidea. El ovario con la mama con la hormona estrogénica. Y se vio que el sistema más veloz era dejar caer en sangre un mensajero. Ese es el desempeño habitual del cuerpo humano.

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Disruptores endocrinos

–Mas esos mensajes se tienen la posibilidad de modificar.
–Eso es, matando al mensajero, poniéndole mil trampas o bien rivalizando con en el momento en que llega al órgano. En las charlas lo cuento de esta forma: imaginad que hay 27 compuestos químicos que imitan a las hormonas tiroideas aparte de la genuina hormona tiroidea. Y todos intentado sumarse al receptor tiroideo, que es la cerradura. Todas y cada una prueban a meter su llave en la cerradura. Y eso provoca que la genuina hormona tiroidea, con tanta rivalidad, esté en quinta fila diciendo: ¡que estoy aquí!.

–Es un caso de muestra muy gráfico.
–La genuina hormona tiroidea está en la última fila. Y todas las otras substancias están ahí obstruyendo, con su cajetín de llaves diciendo: “Ya que no entra bastante bien…”.

–Y eso crea problemas médicos.
–Varios casos serán por un inconveniente de rivalidad. Los endocrinólogos suben la dosis de la hormona tiroidea a los pacientes y mejoran. ¡Claro! Si pones más tipos con la llave correcta en la cola, seguramente alguno logra encajarla. De esta forma que los disruptores endocrinos afectan en todo el mensaje hormonal, desde la síntesis de la hormona hasta la unión al receptor y a la humillación.

–¿Qué aportan las últimas indagaciones?
–En este preciso momento nos encontramos con la vitamina D. Ahora no es una vitamina, sino hay que charlar de la hormona D. Únicamente un 9% viene por la dieta. El otro 91% viene de la transformación del colesterol con el sol y por medio de la piel. Tiene su receptor nuclear, que es primo hermano del receptor de la hormona tiroidea, primo hermano del receptor de estrógenos y primo hermano del receptor de la vitamina A. Y observamos que nos encontramos en el país del sol con una hipovitaminosis D que llama bastante la atención: el 60% de las mujeres superiores de 50 años, el 80% de la gente institucionalizadas, el 40% de los jovenes. Y digo: eso no es falta de sol.

–¿La carencia de vitamina D hay que procurarla además ahí?
–Claro. Y la salida es ofrecer vitamina D a la multitud, mas les digo a los compañeros reumatólogos y endocrinólogos: ¿habéis planeado que a lo destacado el inconveniente es un déficit en la síntesis?. No del sol, no que no te dé el sol, sino haya rivalidad en esa síntesis. Porque son mecanismos enzimáticos que compiten. Si hay un complejo químico como el bisfenol A, el tetrabromobisfenol A, que compiten con esos enzimas, ya que ahora los tienes amenos.

“En la pelea contra los disruptores endocrinos, está todo por llevar a cabo”

–¿Las substancias sintéticas como el bisfenol A entran en competición con el enzima natural?
–Esto es primordial: el sistema ganador en el desempeño humano hace millones de años fue que el mensajero, en el momento en que llega al órgano diana, se une a un receptor nuclear como una llave. Siempre es semejante. El mensajero pesa 120 dalton, el receptor nuclear más de 400.000. ¡Mas es imbécil! ¡Requiere esa llave! Y cuando la tiene, se pega sobre el ADN y comienza la transcripción de genes. La vitamina es el mensajero para mencionarle: te toca. Y el otro comienza a transcribir o bien a cortar genes. Y en el momento en que los genes se ponen en marcha, hacen lo que es la persona: le sale pecho, bigote, piensa… Hay que poner énfasis esto: la puerta de inseguridad del sistema humano. Daba la sensación de que se había protegido en frente de los productos naturales y, de repente, hace aparición la industria química con 144.000 amigos y mil de son disruptores endocrinos.

–Estos “disruptores endocrinos” se han hallado en chupetes, mordedores, biberones… y se fueron prohibiendo. Además los podemos encontrar en productos de cosmética y también higiene. La última alarma fué el papel térmico. Mas va a haber varios productos que no tengamos presente.
–Nuestra enorme sorpresa fueron los textiles. En el momento en que terminamos con las botellas y el agua embotellada (fuimos los primeros en difundir que el agua del mercado español era estrogénica, igual que en Alemania), creemos que iba a tener trascendencia. Mas nos afirmaron que era alarmismo porque los restos que están están en la legalidad. Y digo : ¿Mas no te percatas de que esa agua estrogénica adjuntado con tu comida, tu biberón, tu desodorizante, tus empastes bucales, tu vestido… todo eso ayuda a tu exposición día tras día y convirtió esto en una pesadilla? Hoy está bisfenol A en la orina de todos y cada uno de los pequeños españoles.

–¿La ropa además, entonces?
–¿Alguien se cree enserio que puede adquirir una falda de algodón egipcio por 8€? No, está llevada a cabo con botellas de Coca-Cola recicladas en poliéster. Si te haces un traje de PET reciclado semejas Robocop porque no posee elasticidad. De ahí que, se requieren los aditivos. Y son más de 600: polibromados a fin de que no arda, perfluorados a fin de que sea impermeable, bisfenoles a fin de que polimerice bien, ftalatos para las arrugas, tributilestaño a fin de que no huela el sudor… ¡La prenda que llevas puesta es pura química!

12 medidas para liberarte de los disruptores endocrinos

–Afortunadamente, en tu libro das consejos para evadir esas substancias. ¿Cuáles son los básicos?
–En nutrición, si consumes eco, la exposición a pesticidas es menor. En ciudades francesas que llevan 20 años consumiendo ecológico ha disminuido el compromiso de determinados cánceres. Escapa de los procesados y de la comida veloz, cuyo embalaje es abundante en perfluorados. Procura comer en el hogar o bien llevarte una fiambrera de cristal al trabajo. No calientes los plásticos en microondas. Y, más que nada, quita el plástico de tu línea de comida. Ve a la delegación de Educación y les afirmas: no vuelvan a meter una bandeja de comida recalentada en el comedor de mis hijos. Los progenitores te comentan que sabe a plástico. Ya que claro. Eso supone que hubo cesión de una parte de los monómeros del plástico a la comida. Y con respecto al agua, la preferible que puedes tomar es la del Municipio.