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¿Se puede disfrutar de las relaciones a distancia?

Hay parejas que lo llevan realmente bien, parejas que lo pasan mortal, y otras que tienen buenas y malas temporadas en el momento en que sus relaciones son a distancia.

Existen muchos géneros de parejas en esta situación: parejas que viven bajo exactamente el mismo techo y tuvieron que separarse unos meses por cuestiones de trabajo o bien estudios, y saben que su separación es temporal. Este es la situacion más fácil: es considerablemente más difícil en el momento en que no se conoce cuánto tiempo va a permanecer la separación física, si es temporal o bien indefinida.

Además hay parejas que se adoran a distancia y jamás se vieron en persona, mas que están economizando para lograr traspasar la pantalla y pasar la enorme prueba de fuego: conocerse, tocarse, olerse, y charlar frente a frente, y quién sabe si llegar a la privacidad sexual si revienta la revolución química en el momento en que se juntan en persona.

Hay parejas que se ven una vez por mes, una vez cada seis meses, o bien una vez por año. Además hay parejas que no se aprecian jamás: entre otras cosas los amores furtivos y infieles que emergen en Internet.

La gran distancia en ocasiones vuelve imposible el acercamiento porque no hay forma de mentir a la mujer o bien el marido, y el cariño se vive de una manera platónica, aferrándose a la promesa de poder juntarse cualquier día, a sabiendas de que en la verdad es poco menos que irrealizable.

Además hay relaciones a distancia donde entre los dos integrantes, o bien los dos, son inútiles de estar comunicado aunque vivan juntos y tengan relaciones íntimas.

La distancia es relativa

La distancia es relativa, que afirmaría Einstein, y es bien complejo definirla. Porque hay gente que se siente muy unida aunque no logre tocarse, y hay gente que siente la distancia física como un abismo insondable que les divide de la persona a la que quiere.

El cariño a distancia es más profundo que el cariño de una pareja que convive bajo exactamente el mismo techo. De ahí que la distancia puede doler bastante y terminar con la pareja, y en otras ocasiones sucede justo lo opuesto: la distancia exacerba el deseo, acentúa la pasión, y consigue que los amantes se mitifiquen y endiosen mutuamente, hasta el punto de que la relación no tenga ninguna base sólida asentada en la verdad.

Pienso que en las relaciones a distancia es primordial proteger al otro en la comunicación y la conexión: en el momento en que el otro no asiste a una cita para llevar a cabo una videollamada, en el momento en que incrementan los malentendidos que desarrollan enfrentamiento, en el momento en que se marchan acortando los minutos de las llamadas y se marchan prolongando los días entre llamadas, en el momento en que sentimos a la otra persona tras la pantalla, mas lejísimos de nosotras, es muy lamentable.

En el momento en que no nos observamos físicamente, no tenemos la posibilidad de matizar nuestras expresiones con movimientos de cariño o bien cooperación, no tenemos la posibilidad de mirarnos a los ojos y sonreírnos, no tenemos la posibilidad de abrazarnos… y para mitigar un tanto ese mal, es sustancial proteger bastante la manera en que nos avisamos con la otra persona, cómo nos lo estamos trabajando a fin de que se sienta querida, cómo vamos modificando acorde la relación evoluciona, cómo nos nos encontramos sintiendo y si nos gusta llevar a cabo cambios (charlar menos, charlar más, usar un medio o bien otro, mudar los tiempos y las frecuencias, etc).

Hacerse las cuestiones oportunas

El tiempo nos va dando las señales que requerimos para entender si nuestra relación muere, si está sencillamente pasando por un mal instante, o bien si está en medio de una forma. Además, asistencia bastante escucharse y charlar con una misma con honestidad: ¿cómo me siento?, ¿me está doliendo bastante la distancia?, ¿cómo me perjudica en mi día a día?, ¿me estoy divirtiendo?

Estas son ciertas cuestiones que tenemos la posibilidad de hacernos para priorizar el precaución de una misma: estar en una relación a distancia es bien difícil, y debemos tomar elecciones en el momento en que duele bastante. Porque padecer daña nuestra salud psicológica y sensible, nos pone feas, nos arruga la piel, nos crea ansiedad, nos machaca la autovaloración, y nos hace perder muchas energías y un largo tiempo.

De este modo que para padecer lo menos viable, es primordial cuidarse y cuidar de la otra persona, charlar sinceramente, evadir los sunamis sentimentales, y tener la vida llena de pasiones, de ocupaciones, de gente querida. Porque contribuye a tener algo que contar a la otra persona, y porque es bueno para nuestro bienestar mental y sensible.

Cuanto menos solas nos sintamos, más fuerza vamos a tener para terminar una relación donde hay más mal que alegría. Cuanto más amor tengamos a lo que nos rodea, más amor tendremos la posibilidad de ofrecer a nuestra pareja.

Hay que querer con los pies en la tierra para no mitificar a la otra persona, y para no hacer relaciones de dependencia: el amado o bien la querida no tienen la posibilidad de ocupar en todo momento y la energía.

Ni en el momento en que la relación es a distancia, ni en el momento en que es en la proximidad: nuestros amores tienen un espacio preciso en nuestras vidas. No tienen la posibilidad de ser el centro ni ocuparlo todo, porque lo primero es nuestra flicidad, nuestro confort y nuestra salud psicológica y sensible.

De alguna forma, en las relaciones a distancia hay que entender convivir con la oportunidad de que llegue el desenlace en algún instante, bien para juntarse, o para finalizar. Y en el momento en que el desenlace no llega, puedes admitirlo, o bien puedes tomar la resolución de terminar con la pareja.

Hablamos de poder llevarlo a cabo con amor, para cuidarnos y proteger al otro. Separarnos con cariño, charlar bastante o bien parar de hablar para toda la vida, o bien dejar la comunicación a lo largo de unos meses: cada pareja requiere una fórmula diferente para lograr trabajar en las crisis o bien para separarse en el momento en que sea primordial.

Vale la pena procurarlo

Una relación a distancia se puede gozar si nuestras vidas están repletas de instantes bellos y de recuerdos memorables, mas además de proyectos personales y sueños propios, de gente querida con la que comunicar y festejar.

Además vale la pena, creo, si conseguimos anclarnos en el presente y gozar del aquí y el en este momento en el momento en que nos encontramos juntos. Porque el cariño de todos modos es esto: juntarse para parar los relojes, bajarse del ritmo infernal de la sociedad de la cual formamos parte, volar por las cimas del exitación, sentir la magia de la conexión más íntima y profunda con la otra persona.

La única fórmula para no perder el tiempo en dramas, ni ofrecerle espacio a los temores, es gozar del presente, porque es el único patrimonio que poseemos, y porque en el fondo, jamás entenderemos si será la última vez.

Y es bonito, además.