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Resistir a las críticas

Max estaba otra vez en la facultad, gozando del recuerdo de los buenos instantes pasados hace poco en su pueblo con los amigos. Hasta el momento, Marta, Alberto y Clara habían hecho un increíble trabajo conociendo las capacidades para crear buenas relaciones, lo que probaba que estaban dispuestos para ofrecer un paso más y emprender una capacidad muy particular.

Entre las más destacables, mas además de las más bien difíciles de interiorizar. En esta ocasión optó por mandarles un correo con una pregunta muy directa: “¿Cuándo fue la última vez que les hirieron las expresiones de alguien?”.

Las respuestas llegaron al momento y todas y cada una sugerían periodos de tiempo cortísimos. Marta se limitó a contestar con un escueto “ayer”, en tanto que Clara describió con todo lujo de datos el daño que le habían provocado las expresiones de su jefe no hacía ni una semana. Alberto fue más inconcreto y solo ha dicho: “Recientemente, bastante poco”.

Como siempre, la primera reacción de los tres fue de desconcierto. Mas Alberto ahora intuía por dónde deseaba llevarlos Max: “Intuyo que nos haces causantes a del mal de las expresiones del resto, por no tener nuestra coraza en condiciones… ¿Entender defendernos de las críticas es otra capacidad para crear buenas relaciones?”.

Alberto había sido veloz en su deducción, y no era de extrañar, ahora que llevaba muy mal la crítica del resto. Max les envió aquella tarde una extendida explicación:

Bloqueo sensible: dejar de sentir no es la solución

“La resistencia a la crítica es, acertadamente, otra considerable capacidad. Es una capacidad que escasos desarrollan, mas que es fundamental para tener relaciones. Frente a la crítica,

  • El 70% de la gente reaccionan sintiéndose lesiones.
  • Un 20% la rechazan negándola, tal y como si no hubiese existido.
  • Y solamente un 10% piensa con tranquilidad sobre , usando la información recibida para el desarrollo personal.

Dado que nos afecte aproximadamente la crítica no es dependiente de las expresiones que nos lleguen sino más bien del estado de nuestra coraza protectora, que no es nada más y nada menos que nuestra seguridad personal. Si estoy seguro de mí, de mis habilidades, si me gusto como soy, mi coraza es sólida y me asegura de la crítica. Las expresiones tienen escasas opciones de llevar a cabo mella en mí.

Mas si dudo de mí, de lo que hago, de cómo soy, mi coraza va a estar llena de ‘orificios’ por donde se colarán las críticas para herirme. Voy a tener pánico a la crítica y la voy a vivir como una auténtica agresión.

De esta forma, en el momento en que nos encontramos en un trabajo nuevo, nos enlazamos con gente novedosa o bien hacemos algo que no dominamos, somos fundamentalmente sensibles a eso que nos comenten. Para evadir que la crítica nos afecte, debemos trabajar en el avance de nuestra seguridad personal y remarcar de esta forma nuestra coraza protectora a fin de que no tenga fisuras. Jamás vamos a poder evadir las agresiones ajenas, mas sí que nos lleguen dentro y nos hieran”.

La extendida respuesta de Max logró pensar a los tres amigos. Comenzaron un improvisado chat para comprobar intensamenta todos y cada uno de los datos. La primera intervención fue de Clara:

—Max, entiendo y comparto tu explicación, mas, en mi caso, he visto desde hace cierto tiempo que son exactamente la gente más próximas quienes más me critican…

—Porque son las que más te desean –continuó Max–. Somos más críticos exactamente con quienes más amamos, ya que deseamos que sean como queremos.

Marta se sumó al enfrentamiento:

—Max, he apreciado que algunas veces soy inmerecidamente crítica con el resto; les echo en cara cosas que además hago y, por otro lado, ¡no puedo evitarlo!

—Tiene bastante sentido –aclaró Max–, ya que somos más críticos con esos puntos de los que nos acusamos secretamente. Si nos entendemos personas impulsivas, y este aspecto no nos atrae, criticaremos contundentemente los impulsos incontrolados del resto, porque vemos reflejadas las formas de proceder propias que no aprobamos y que deseamos corregir de nosotros.

Un irritante reflejo

Alberto además logró su aportación:

—Max, la resistencia a la crítica es dependiente de nuestra seguridad personal. Esto lo comprendo muy bien. Y, en este sentido, sería deseable que todos tuviésemos un prominente nivel de seguridad, ya que podríamos criticarnos sin límites. Nadie se sentiría insultado por las expresiones de nadie. Por otro lado, temo que la verdad dista bastante de esta situación…

—Es verdad. Una cosa es lo que sería deseable, y otra, la verdad. De ahí que es considerable que sepamos accionar como personas que aún no poseemos nuestra seguridad totalmente creada, y frente personas que tampoco la tienen.

Y, en el momento en que criticamos a el resto, es fundamental sentir exactamente en qué nivel de seguridad personal está el otro. Debemos ser aproximadamente críticos dependiendo de la percepción que poseemos de su autovaloración, ahora que si nuestra crítica es percibida como una agresión, va a caer en saco roto y no asistirá.

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Los tres amigos interiorizaban las ideas de Max. Cada uno de ellos era con la capacidad de detectar exactamente en qué áreas era principalmente vulnerable a la crítica y, por consiguiente, de reflexionar en el trabajo que tenía por enfrente.

En el momento en que el chat enmudeció fruto de la reflexión, Max concluyó con una cita que todos anotaron y que se transformaría en la motivación primordial para trabajar su resistencia a la crítica: