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Qué son los mandalas y por qué pintarlos equilibra las emociones

Los mandalas son círculos hermosos, hipnóticos y mágicos, mas además simbolizan lo espiritual. La palabra Mandala procede del Sánscrito y significa “círculo sagrado”. Fue el sicólogo Carl Gustav Jung quien, atraído por , los comenzó a usar como una utilidad terapéutica para beneficiar el autoconocimiento. “El mandala es una manera de abrir las puertas hacia el interior de ti y tu sabiduría interior, te brinda un cobijo donde sentirte seguro de todo el mundo de afuera lleno de estrés y confusión y te contribuye una sensación de paz y tranquilidad”, escribió Jung.

“En esta sociedad donde se vive con demandas y donde se procuran completar los vacíos con el consumismo, pararse a colorear, ofrecer forma y color a un mandala, contribuye a encauzar el estrés. Y en el momento en que el estrés sale de ti pierde fuerza. El fácil hecho de colorear o bien modelar un mandala transporta la cabeza a un estado neutro en el que la persona queda abstraída en un vacío en el que todo es viable. En algún instante nos hemos proporcionado cuenta de que colorear mandalas nos hacía sentir mejor, tanto a los mayores como a los más pequeños de la vivienda”, asegura Anna Freijomil, arteterapeuta dedicada a lo largo de años a la Mandalaterapia.

Concentrar la atención y llevar nuestra cabeza a o bienn estado semejante al que nos conduce la meditación es la primera forma de curación del manda, un estado en el que los pensamientos se aquietan y con esto además las conmuevas, lo que repercute en el cuerpo.

“Nuestra cabeza por norma general tiende a ir de un pensamiento a otro. Tendemos a sostener un recurrente diálogo de adentro que no acostumbra dejar espacio para el silencio, tan primordial para calmarnos, pensar y tomar buenas elecciones. De ahí que colorear el “silencio mental” que hace aparición mientras que coloreamos el mandala es sanador. Si, además, realizas esta labor con el apoyo de un arte-terapeuta, eso te puede contribuir a comprender cuál es el origen del estrés y de tu falta de paz y a abarcar cosas de ti”, apunta Anna Freijomil.

“ comencé a usarlo como terapia sicológica en los años setenta al darme cuenta que por el mero hecho de definir al tolerante un espacio en blanco y circular en el que depositase todas y cada una de las expresiones o bien dibujos que les viniesen a la cabeza me facilitaba interpretar sus estados de ánimo y inconvenientes sentimentales y físicos. De una manera simple y creativo podía ver lo que se encontraba en su inconsciente”, cuenta Ahimsalara Ribera, autora del libro La Curación con los Mandalas (Ed. Edaf).

En su libro La Curación con los Mandalas da diferentes técnicas y ejercicios para reforzar en el saber de uno mismo por medio de los mandalas. Una de es la de hacer un mandala desde una pregunta relacionada con el tema personal que se quiere solucionar o bien ver más precisamente. “Creo que centrar la atención en una pregunta específica y pensar sobre mientras que se ejecuta un mandala ahora nos hace acotar el espacio de dónde y cómo se dará la respuesta”, nos enseña.

¿Vives en una montaña rusa? Estabiliza tus conmuevas con tu imaginación

Cómo lo has pintado puede ser revelador

La manera de completar un mandala y los tonos que se emplean para colorearlos charlan del estado anímico de cada individuo.

En el momento de pintar mandalas hay dos formas de llevarlo a cabo: de dentro hacia fuera, lo que supone que es requisito exteriorizar las conmuevas, y del revés, que significa que procuramos la estabilidad y reforzar en nuestro interior. Además se relaciona la elección de dibujos más geométricos con la gente que requieren más grande orden. Por otro lado, los colores que se emplean charlan del estado anímico de cada individuo.

Los mandalas tibetanos, hindúes, celtas o bien americanos asisten a relajarnos, mas después están los que cada uno de ellos diseña con la iniciativa de reforzar en el saber de uno mismo”, precisa Ahimsalara Ribera, autora de La sanción con los Mandalas. Ribera ofrece elegir los colores con los ojos cerrados y que una vez hayamos finalizado el mandala se dedique un tiempo a observarlo con una observación introspectiva, qué nos evoca, qué formas prevalecen, qué colores se repiten… Ponlo en práctica en los mandalas que te recomendamos ahora. 8 ¿Qué puedes estudiar con esto?

Ciertas terapeutas atribuyen un concepto a cada color que se usa en el mandala. “Desde mi metodología no solo cada color tiene una función concreta, sino además el sitio donde se ubica en el mandala ese color tiene un concepto. De este modo; en algunas ocasiones –según lo que procuremos cambiar– es más aconsejable utilizar tonos primarios (rojo, amarillo y azul); en otras ocasiones, los colores secundarios (naranja verde y violeta); o los terciarios, que son la suma de dos colores más un tercero”, afirma Ribera. Varios de los probables significados socios a cada color, aunque este cambia en función de sus vivencias y de su imaginario:

  • BLANCO: Símbolo de vacío, de pureza y de iluminación
  • NEGRO: Secreto, restricción y bloqueo.
  • GRIS: Renovación, neutralidad y sabiduría.
  • ROJO: Vitalidad, pasión, sensualidad y fertilidad.
  • AZUL: Asiste para relajar y y también induce a la tranquilidad, espiritual, satisfacción y alegría.
  • VERDE: Se asocia a la curación, de efecto tranquilizante. Se relaciona con lo sensorial, la naturaleza , la estabilidad y la promesa.
  • AMARILLO: Sol, luz y receptividad. Se relaciona con el intelecto y de ahí que aseguran que es útil para entornos de trabajo, ya que impulsa la imaginación.
  • NARANJA: Contribuye vitalidad y energía. Expresa inocencia, valor, calidez y alegría.
  • MORADO: Amor al prójimo, idealismo y sabiduría. • ROSA: Feminidad, altruismo y tiernicidad

El origen de los mandalas

“En Egipto y en China se ponían mandalas dentro de determinados sitios para mudar la energía de exactamente los mismos, de este modo llega a nuestros días la iniciativa de que el mandala es un factor sanador, meditativo y equilibrante”, cuenta Ahimsalara Ribera , autora del libro La Curación con los Mandalas (Ed. Edaf).

Esta clase de composición circular que son los mandalas, de composición repetitiva y fractal, además está íntimamente enlazada a las liturgias de la región del Tíbet como ritual de curación y también instrumento de contemplación mística. “Y sucede que todo cuanto está y se representa en este círculo se sacraliza, queda protegido y se capacidad”, añade Anna Freijomil, arteterapeuta dedicada a lo largo de años a la Mandalaterapia.

Las visiones de Carl Jung

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