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Psiquiatría biológica: ¿están creando enfermos mentales?

El alegato de la psiquiatría biológica asegura que todos y cada uno de los trastornos mentales tienen la posibilidad de y han de ser entendidos como patologías cerebrales. A fin de que esto resultara cierto, la psiquiatría biológica debería representar una separación epistemológica en la narración de la psiquiatría. Oséa, habría de ser viable constatar un aporte importante de la neurobiología en la práctica siquiátrica, mas esto se ve no ser de este modo.

La visión biológica como pensamiento dominante en psiquiatría

Antes que nada, se puede destacar cómo la psiquiatría de america fué imponiendo al resto de todo el mundo su concepción íntimamente neurobiológica de las anomalías de la salud mentales. Esta difusión no está de manera directa relacionada con el éxito de esta clase de psiquiatría, ahora que el número de pacientes no ha disminuido, sino más bien al revés. Por consiguiente, lo primero de lo que debemos percatarnos es de que nos encontramos frente un alegato que, sin importar privilegiar la concepción neurobiológica de las anomalías de la salud mentales, evoluciona con independencia del avance de la neurobiología.

El origen de la visión neurobiológica: el DSM

La clasificación de las anomalías de la salud mentales iniciativa por la Asociación De america de Psiquiatría en 1980 (DSM-3) pretendía hacer mejor la fiabilidad
y validez
de los diagnósticos homogeneizando los distintos modelos teóricos que existían en la época. Esa homogeneización además facilitaría la investigación clínica y biológica.

Los descubrimientos de la época en relación al párkinson y otras patologías neurológicas sirvieron para promover un tiempo en el que se respiraba de alguna manera que era viable accionar sobre el desempeño cerebral si se descubría la química correcta. Lo mismo sucede en temas de fármacos alucinógenos. Por otro lado:

  • Ningún mecanismo de acción farmacológico fué descubierto ya hace 40 años. Recojo las expresiones de un artículo de la gaceta Nature Neuroscience: “Los objetivos moleculares de las primordiales clases de fármacos sicotrópicos en nuestros días accesibles fueron establecidos desde fármacos descubiertos en la década de 1960 por medio de visualizaciones clínicas”.
  • La investigación en neurociencias no descubrió indicadores biológicos para el diagnóstico de las anomalías de la salud siquiátricas ni novedosas clases de fármacos alucinógenos.
  • La enorme promesa de la genética tampoco dió frutos. Unicamente se han reconocido ciertas anomalías genéticas cuyas modificaciones no comentan más que un pequeño porcentaje de casos. El autismo sería el trastorno en el que hay el porcentaje más alto de casos explicados por anomalías genéticas y estamos hablando de un sutil 5%.

Determinados contestarían a esto rápidamente explicando que lo que sí se demostró extensamente es la fuerte heredabilidad de varios trastornos
mentales. Mas una heredabilidad elevada no supone una causa genética. De hecho, los estudios de heredabilidad no tienen la posibilidad de distinguir entre lo que es un efecto puro de la genética y lo que procede de una interacción entre los genes y el ámbito.

“Tu psiquiatra no te lo cuenta todo”

Naturaleza / Nurtura, un enfrentamiento tradicional: ¿innato o bien aprendido?

El circuito obligatorio fue entonces la epigenética. La epigenética trata exactamente de investigar los mecanismos moleculares que comentan que un aspecto del ámbito, entre otras cosas, los abusos en la niñez, logre provocar ediciones de la actividad genética profundas, perdurables y en ocasiones transmisibles a la generación siguiente.

¿Son un bulo las indagaciones sobre neurobiología?

Vamos a tratar de detectar ciertas promesas irrealistas de la literatura científica, o bien lo que fue bautizado en la gaceta Science como “el bulo genómico”. Las cuestiones que nos proponemos son:

¿Cómo se genera este alegato abusivo?

Antes que nada, hay una distancia destacable entre las visualizaciones neurobiológicas y las conclusiones que propagan los medios.

Entre otras cosas, si examinamos los artículos sobre el TDAH, vamos a encontrar que se relata una asociación importante entre el TDAH y el gen que codifica el receptor D4 de la dopamina. Pareciese que el gen del receptor D4 pudiese ser anunciado como un marcador biológico del TDAH. Por otro lado, el 80% de los artículos que aseguran esto nos aseguran que esta asociación no piensa más que un bajo compromiso de enseñar la patología.

Seguidamente, no es extraño ver cómo desenlaces de estudios preclínicos son rápidamente publicados en tanto que los estudios siguientes, que en varias oportunidades no consiguen mostrar lo que se planteaban los primeros, no son solamente difundidos. Tal es así que el público oye charlar de descubrimientos iniciales sensacionales mas no es informado de que son invalidados a posteriori.

Por último, se usa un vocabulario que proporciona sitio a confusión. Los términos implicado, juega un papel o bien pertenece a son muchas de las imprecisiones poco o bien nada inocentes que los medios de difusión usan. Proponen una oportunidad sin asegurar abiertamente una relación causal, se curan en salud, mas acostumbran hallar sus propósitos confundiendo al público y sembrando un concepto falsa de una verdad poco o bien nada probada.

“Se han inventado trastornos mentales”

¿Cuál es su encontronazo en el público?

En otras expresiones, a pesar de que los estudios más recientes aboguen además por causantes del ámbito que tienen la posibilidad de cambiar la neurobiología y que no habrían de ser en ningún caso olvidados, el enorme público se ve interpretar visto que permanezca una base neurobiológica en los trastornos mentales como algo que excluye las causas sicológicas o bien sociales.

¿Cuáles son sus secuelas sociales?

No tenemos la posibilidad de olvidar que cuantas más desigualdades sociales existan en una sociedad, más incrementan los componentes de peligro de los trastornos mentales. ¿Para qué preocuparse por la pobreza, las familias desestructuradas, el bajo nivel de educación si el inconveniente está en un exceso o bien un déficit de dopamina?

Sobrediagnóstico y abuso de medicamentos, las secuelas de esta visión

El alegato resulta, por consiguiente, una justificación de las elecciones políticas. De este modo, entre otras cosas, si nos centramos en USA, pionero de este alegato biológico, se asiste a una medicalización del padecimiento psíquico. Allan Horwitz y Jerome Wakefield publican en el año 2007 un artículo increíble que se titula Cómo la psiquiatría pudo mudar el padecimiento habitual en un trastorno depresivo. En este artículo postulan que:

  • Hay una predominación de la industria farmacéutica hacia lo que fué llamado por varios la “fabricación” de patologías mentales. Y sucede que no se revela, sino se reinventa lo ahora popular, se divide, se desagrupa y se cuenta una sucesión de advertencias terapéuticas en las que no frecuenta faltar el régimen por medio de algún neuroléptico.
  • Mas no solamente se prescribe un más grande número de antipsicóticos, sino además se prescriben cada vez a edades más precoces. Como clínicos, deberíamos ser siendo conscientes de los efectos a la larga en el avance psíquico y también intelectual de un neuroléptico mal correcto por su precocidad o bien por su poco cómputo provecho/compromiso. Mas esa es la novedosa moda, impedir la psicosis o bien, lo que es semejante, consumir lo antes posible el citado régimen.
  • Mas esto no es lo más alarmante: en USA, este supuesto modelo hizo que el diagnóstico de un trastorno mental dé derechos. O bien lo que es semejante, es requisito tener un diagnóstico siquiátrico para tener algún derecho. Entre otras cosas, un niño con adversidades institucionales solo puede recibir contribuye a condición de que sea diagnosticado de TDAH.
  • Por último, mas no por esto menos considerable, es inquietante el contraste que hay entre la investigación en neurociencias en medio de una expansión y la humillación de los elementos asistenciales y sociales en salud psicológica en ese país. Mas lo más desilusionante es que la investigación en materia neurocientífica ha beneficiado muy poco a la práctica clínica.

Interdisciplinariedad en frente de una medicina fundamentada en la exigencia

Los promotores de la neurobiología creen en la superioridad de su procedimiento por ser científico. No puede considerarse que la psicología y la sociología sean métodos menos racionales o bien estrictos solo porque sean menos objetivos y tengan presente la subjetividad de cada sujeto.

Toda patología, hasta la más somática, perjudica al tolerante de manera única. De esto se deduce que el padecimiento psíquico solo puede hallar su sentido en la historia singular del sujeto.

En expresiones del neurobiólogo Marc Jeannerod, “la paradoja es que la identidad personal, más allá de hallarse en el ámbito de la física y de la biología, forma parte a una categoría de hechos que escapan a la descripción objetiva y que se muestran entonces excluidos de una viable aproximación científica”.