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Propiedades Y Usos En La Cocina Canónigos

canónigos

Los canónigos nos alegran el corazón, alumbran las ensaladas y las hacen frágiles y ricas en fugaces y apreciadas vitaminas.

Las primeras referencias de su cultivo se muestran en un tratado eclesiástico alemán de 1588, mas posiblemente se consumiesen ahora en el obsoleto Egipto ya que semejan representados en relieves.

Determinados afirman que esta minúscula plantita es originaria de Sicilia y Cerdeña. Lo que sí entendemos es que se cultiva en la región tibia de Europa y que en el resto del planeta solamente se cultiva ni se consume. Es una delicia europea.

De la Valerianella locusta, familiar de la habitual valeriana, diríase que fue mencionada como yerba de los canónigos porque era un cultivo recurrente en los jardines de monasterios y rectorías. Además se la conoce como alfaces, dulceta, lechuga de cordero o bien milamores. El nombre de “yerba de los gatos” es porque su fragancia los atrae poderosamente y se la comen para purgarse.

De la misma manera que otros bienes vegetales, a lo largo de los siglos XVIII y XIX cayó en el olvido con la aparición de variedades de lechuga adaptadas al frío, más rentables y menos costosas de cultivar. Fué en los últimos tiempos en el momento en que la tecnología agraria y de empaquetado los pusieron otra vez en las mesas de las viviendas.

Si se tiene la fortuna de gozar de un viaje por los castillos del Loira en invierno se van a ver enormes extensiones dedicadas a su cultivo. Hoy en día el 75% de su producción procede de Francia (mâche es su nombre francés).

Caracteristicas de los canónigos

Los canónigos reúnen las tres vitaminas antioxidantes (A, C y Y también), con importantes fitonutrientes. A ello se aúna su buen contenido en hierro y en potasio, que los hace antianémicos y diuréticos.

Provitamina A

Los canónigos son riquísimos en betacaroteno (provitamina A), su nutriente más importante. Una ración de 100 gramos satisface el 70% de las pretenciones del día a día de esa vitamina.

Vitaminas C y Y también

Tienen dentro una reserva destacable de vitamina C (100 gramos cubren la mitad de las pretenciones cotidianas), con una pequeña dosis de vitamina Y también.

Ácido fólico

El canónigo recalca, como otras hojas verdes, por su ácido fólico, un enorme asegurador celular que contribuye a fijar el hierro en la sangre y participa activamente en la producción de glóbulos blancos. Una ración de 100 gramos contribuye medio que se requiere cada día.

Hierro

Con sus 2 mg de hierro por 100 g (cifra semejante a la de la carne) es una apreciable fuente de este mineral, importante para llevar oxígeno a las células y evadir anemias.

Provecho de los canónigos para la salud

Aunque es un alimento con una composición sobre nutrición increíble, sus efectos se ven limitados por las proporciones en que acostumbramos a consumirlos, de unos 25-30 gramos.

La medicina alternativa les reconoce efectos diuréticos, depurativos, digestibles, relajantes, fortalecedores del pelo y las uñas y protectores de la visión.

Además son útiles en la anemia y para los riñones, los huesos y los sistemas inquieto y cardiovascular.

Mas quizá el efecto más especial sea gracias a su contenido en unos compuestos catalogados valepotriatos, unos sedantes naturales capaces de relajar el sistema inquieto central.

Los canónigos en la cocina

La mejor forma de gozar de su gusto fresco, herbáceo, sutilmente ácido y con toques de nuez es, sin lugar a dudas, comerlos crudos.

Si se tiene la fortuna de recogerlos silvestres, para limpiarlos alcanza con remover las raicillas y lavar las rosetas rápidamente en un bol con agua friísima, inclusive helada, y unas gotas de vinagre, por seguridad.

En ensaladas con condimentos ácidos o bien tibios tienen que añadirse en el último instante a fin de que las hojas no se pongan lacias. Y lo mismo si se marcha a cocinar con . Las cocciones han de ser mínimas; comunmente va a bastar un minuto a fin de que se ablanden.

Inclusive tienen la posibilidad de ponerse crudos sobre el plato ahora servido y aún ardiente, como entre otras cosas una pizza recién horneada.

En relación a sus compañeros de plato, se transporta bien con espárragos, remolacha cruda o bien cocida, calabaza asada o bien en puré, zanahoria, apionabo crudo rallado, hinojo, tomates, maíz, aguacates, pepinos, champiñones y más que nada patatas, uno de sus acompañantes preferidos. Su textura acompaña bien a prácticamente cualquier receta.

Adquisición y conservación

Antes de su adquisición, se debe corroborar que no tengan hojas lacias o bien que comiencen a amarillear. Han de estar rígidos y lustrosos con un color verde intensísimo.

Va bien agitar las bolsas para corroborar si la condensación de humedad los ha pegoteado y hay hojas aplastadas.

La humedad excesiva no les sienta bien; de ahí que otorga excelente resultado almacenarlos en un envase con papel de cocina en el fondo, para que la absorba.

Los canónigos no acostumbran soportar más de 2 o bien 3 días, por lo cual no es conveniente adquirirlos si no se marchan a consumir próximamente. En todo caso se deben sostener en el frigorífico como máximo tres días.