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“No Debemos Dejarnos Sabotear Por El Subconsciente”

Bruce H. Lipton es un hombre afable, humilde, al que no se le subieron los humos a la cabeza pese al éxito de sus libros, como La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros.

¿Hasta qué punto se aplica sus teorías?
Hasta el punto de que hace más de 40 años que no voy al médico, ni consumo ningún fármaco. Tengo 71 años y me siento como una flor de primavera.

Suerte. ¿Y cómo lo realiza?
Hago todo lo que resulta posible para evadir el estrés. El estrés es el responsable del 90% de las anomalías de la salud. Nuestro cuerpo habitúa a trabajar bien, y el estrés nos desarmoniza.

¿Cómo impide sentirse intranquilo?
No me preocupo por nada. Antes, si algo no funcionaba en mi vida, me ponía ansioso. Mas hoy en día, si algo no trabaja, mis pensamientos son muy diferentes. Considero que si aquello no debe trabajar, o bien un emprendimiento no debe salir adelante, o bien ha surgido un imprevisto, es por alguna razón que se me escapa, y que todo está bien.

Todo es como debe ser.
Todo es como debe ser, y todo es especial.

Es muy fácil de decir.
Es cuestión de práctica. Hablamos de no dejarnos sabotear por los pensamientos negativos, que habitúan a aparecer de nuestra cabeza inconsciente. Poseemos dos psiques: una cabeza consciente, creativa, que está conectada con nuestra personalidad, y la inconsciente, que no es creativa y que va repitiendo programas. La mayor parte de la multitud piensa que trabajan en su historia basado en la cabeza consciente, mas el 95% de su historia procede de programas subconscientes que aprendieron a lo largo de los siete primeros años de vida. Hasta los siete años somos como videocámaras, lo grabamos todo. Entonces, nuestros programas básicos vienen del accionar del resto. Más que nada de nuestros progenitores.

¿Se tienen la posibilidad de “desinstalar” determinados de estos programas?
Cada vez existen más técnicas eficientes y veloces para conseguirlo. acostumbro a charlar del procedimiento Psych-k porque es el que me ha funcionado. Los estudios de mapeo cerebral revelan que este procedimiento induce un estado de unificación cerebral en el que el hemisferio derecho como el izquierdo comienzan a trabajar juntos. Mas existen muchos métodos más, y poco a poco más sicólogos que los usan.

¿Qué más hace para estar, a sus 71 años, fresco como una rosa?
lo llamo “vivir el cielo en la Tierra”. Cultivo conmuevas altas, como la alegría o bien el cariño, y eso perjudica a mis células. No solo a la salud de mis células, sino más bien a su promesa de vida. De la misma manera que el estrés o bien la mala nutrición dismuyen la promesa de vida, la gratitud, la actitud efectiva, sentirse útil, la extiende. Nuestros telómeros están conectados a cómo observamos la vida.

Lo más esencial debe ser el cariño…
De hecho. Con mi mujer vivo una recurrente luna de miel. Y eso se traslada a la bioquímica de mi cuerpo. El cerebro es una máquina de combinar pociones de amor, provista con un armamento de neuroquímicos y hormonas. Cultivo conmuevas altas, como la alegría o bien el cariño, y eso perjudica no solo a la salud de mis células, sino más bien a su promesa de vida.

Y en el momento en que se enoja con su mujer, ¿qué hace?
Hace un tiempo tomamos la práctica de reconectar en silencio uno con otro por medio de el contacto físico (que se toquen nuestras manos, o bien brazos; o bien aunque solo sean las rodillas) en vez de debatir sobre quién lleva razón. Sin importar un mínimo lo mal que estamos, hay que sentarse juntos sin charlar ni debatir para conectar a un nivel más profundo que el de las expresiones. Con mi mujer olvidamos los datos de la riña, entramos en contacto uno con otro y las cosas se calman.

padeció un martirio en el momento en que se atrevió a asegurar que no nos encontramos ciertos por nuestros genes.
En aquel momento, hace 40 años, mis colegas científicos me tildaron de “orate”. Hoy en sus clases enseñan lo que descubrí, dicho sea con modestia. Y me dicen: “Bruce, ¿cuándo vas a conocer algo nuevo?”. De todas formas, lo destacado que pude llevar a cabo fue salir de aquella red social científica. Aún hoy, lamentablemente, existen muchos intereses de las compañías farmacéuticas que administran la investigación.

A las farmacéuticas no les atrae investigar las opciones que nuestro cuerpo tiene de curarse…
No tienen la posibilidad de ubicar la energía en una pastilla; no hay nada tangible para vender. Los doctores te dicen: “Toma esa pastilla”; mas no te acostumbran decir: “Cambia de modo de vida”. La mayor parte de nuestras anomalías de la salud procede del modo de vida.

Toquemos madera, mas llegará el día en que enfermará y va a morir. ¿Le otorga temor la desaparición?
El día que muera, si me facilita la broma, va a haber otro Bruce H. Lipton.

Esto es, cree en la reencarnación.
En un 100 por ciento.

Mas es un científico.
Le doy la explicación científica. Nuestras células tienen identidad propia. En todos y cada célula hay unas antenas pequeñas, receptores. Los de no son iguales de los míos. Hay un espectáculo de televisión, tal y como si afirmáramos, que se emite desde un espacio que no es mi cuerpo. Mi identidad, mis receptores, captan esta señal que viene de fuera. En el momento en que naces, eres como una televisión donde comienza “el espectáculo de Bruce H. Lipton”, o bien “el espectáculo de Gaspar Hernández”. Mas en el momento en que mueres, el espectáculo no acaba. Solo deja de trabajar la televisión.

Cuesta de pensar…
Si ubicamos ciertas de nuestras células a incontables quilómetros de , captan el mismo espectáculo. Que no procede de nuestro cuerpo.