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Mitos y verdades sobre las algas en la dieta vegana

Las algas se sugieren muy comunmente a la población vegetariana, y también igualmente comunmente esas sugerencias se fundamentan en ideas falsa, inclusive peligrosas como es la situacion de la B12, o bien en consejos bien premeditados mas poco correctos como es la situacion del yodo.

Vamos a estudiar un tanto más sobre las algas, para tomar buenas elecciones.

B12 en las algas, ¿mito o bien situación?

Es muy recurrente que se aconseje el consumo de algas a personas vegetarianas, más que nada espirulina o bien chlorella, “porque tienen B12”. O sea un error garrafal, ahora que las algas tienen dentro corrinoides, o bien equivalentes de B12, que no alcanzan para el metabolismo humano. Y no solo eso, además, tienen la posibilidad de falsear una analítica y entorpecer la absorción de la B12 activa.

O bien como es la situacion de la chlorella, porque lo que entendemos aún no posee facilidad de uso real.

La verdad es que es bastante superior consejo sugerir no consumir estas algas de forma regular, para impedir un déficit de B12 enmascarado.

Si tienes ganas de saber cómo suplementar con B12, lee este artículo, y si aún tienes inquietudes sobre esta vitamina, lee este otro.

Algas con bastante yodo

Entre los nutrientes en el que son ricas las algas es el yodo. Eso a simple vista se ve muy buena nueva, en España la prevalencia de déficit de yodo es grande y una fuente tan fuerte podría ser de asistencia.

Mas de todos modos esto no es de esta forma, porque las algas son una fuente “bastante buena” de yodo. De la misma manera que un déficit de yodo causa inconvenientes, una ingesta bastante elevada además lo realiza (hipo y también hipertiroidismo, cáncer de tiroides…) y es lo que ocurre con las algas, que tienen la posibilidad de tener bastante.

Tu sushi podría estar alterando tu tiroides

Es verdad que una parte del yodo se pierde en el desarrollo de limpiado y secado, o bien en la cocción, si tiramos el agua… mas en la mayor parte de casos no conocemos el contenido real en yodo del alga que consumimos. Lo que en una población poco amoldada a megadosis de yodo como la nuestra, no es la idea más clara.

Mas ¿no requerimos yodo?

Sí, desde luego que lo requerimos. Mas no es buena opción recurrir a una fuente tan poco segura como las algas para conseguirlo, que lo mismo tienen la posibilidad de no tener prácticamente nada, que contener proporciones astronómicas.

Es sustancial que una población, como es la vegana, que no consume ni pescado ni lácteos, que son las primordiales fuente de yodo de la nutrición de españa, recurra a una fuente segura, y esa fuente, según el Ministerio de Sanidad y la OMS, es la sal yodada, no las algas:

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones sanitarias de todo el mundo, tras realizar estudios que prueban la relación entre las pretenciones de sodio, el consumo de sal en demasía y las anomalías de la salud cardiovasculares, sugiere para la población por norma general con una vida sana y sin sacrificios extendidos, el consumo medio de 5g de sal cada día, lo que equivale a una cucharada chica de sal llena (tamaño de las de café) o bien a 2g de sodio cada díay que se garantice que sea sal yodada.”

Tengamos en cuenta que la etiquetada como “sal marina” o bien algún otro nombre que no sea “sal yodada” no nos garantiza proporciones correctas de yodo, porque este se pierde en el desarrollo de limpiado y secado de esa sal.

La sal etiquetada como yodada, en cambio, está regulada por el Real Decreto de 27 de abril 1424/1983, que establece que debe contener 60 mg de yoduro potásico o bien otro derivado yodado por kg de sal. Esa habría de ser la de consumo períodico.

¿Y todos y cada uno de los minerales y vitaminas que tienen las algas?

Antes que nada, hay que relativizar. Por muy ricas en nutrientes que sean las algas por 100g, en el momento en que la ración de consumo raras veces consigue los 10g, el aporte es anecdótico, de este modo que no posee bastante sentido

Por otro lado, no habitamos una situación de escasez de nutrientes, tenemos la posibilidad de contemplar muy bien nuestras pretenciones con las frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, aparte del suplemento de B12. No requerimos más.

Como conclusión

Es un error consumir algas porque pensamos que nos aportan B12, por su contenido en yodo o bien porque pensamos que las requerimos para contemplar el aporte períodico de nutrientes.

Consumámoslas de forma exclusiva por fundamentos organolépticos (porque están ricas) si nos agradan. De forma moderada, tal y como si fuesen una condimenta, más que un alimento, o bien en escasas oportunidades.

Mejor no dárselas a pequeños pequeños y evitarlas si poseemos inconvenientes de tiroides, por precaución, ahora que no conocemos el aporte real de yodo de la mayor parte de las que se comercializan.

Introducirlas de cuajo en la nutrición con un consumo períodico o bien muy recurrente, puede ser problemático y no contribuye ningún provecho sobre el de una alimentación sana.