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Mejora tu autoestima para tomar mejores decisiones

En la consulta con Ramón Soler es un podcast de Mentesana.es destinado a la psicología. Escúchalo y compártelo.

En los primeros años de nuestra vida, en los que nuestras elecciones están guiadas por la biología, todos poseemos clarísimo lo que nos atrae y lo que no, lo que requerimos para vivir, lo que rechazamos y lo que nos hace daño.

Entendemos, entre otras cosas, que el feto es el que desata el desarrollo de parto en el momento en que está suficientemente maduro para nacer o bien que el recién nacido reconoce en el momento en que tiene apetito o bien sueño, que llora para soliciar su leche o bien que queja si le apartan de su madre en el momento en que desea reposar. Estas acciones no derivan de aprendizajes culturales que haya que mostrarles a los bebés, sino vienen programadas en nuestra genética.

¿Puede mudar un individuo?

Los pequeños nacen capacitados para tomar estas pequeñas elecciones primarias, por otro lado, en dependencia de cómo sean acompañadas por los mayores, las bases de nuestra forma de relacionarnos con nosotros y con nuestra futura aptitud de hacer selecciones van a ser más seguras o bien más problemáticas.

Si en nuestros primeros pasos por la vida estamos apoyados, acompañados y no juzgados por nuestros superiores, el resto de vamos a seguir confiando en nuestro método en el momento de tomar elecciones. Mas, si en estos años vitales, no somos tomados presente y son el resto los que elijen por , perdemos la conexión con nuestra voz interior, dejamos de confiar en y, siempre, nos vamos a sentir incapacitados para tomar las bridas de nuestra vida.

La aptitud de elegir está íntimamente relacionada a la autovaloración y al equilibrio sensible de adentro. Cuanto más seguros estamos, más conectados nos encontramos con nuestras conmuevas y pretenciones y más conscientes somos de las selecciones que debemos tomar acordes con estas.

Muy al revés, una baja autovaloración hace un estado de desequilibrio sensible, de desconocimiento de nuestras pretenciones, de alejamiento de nuestros inconvenientes y de inconsciencia sobre nuestra situación. A consecuencia de todo ello, desviamos nuestro foco de atención hacia afuera, ahora no nos guiamos por nuestra idea, sino nos sometemos a la opinión y los criterios del resto. En un caso así, nuestras elecciones se fundamentarán no tanto en lo que verdaderamente requerimos, sino más bien en lo que creamos que desean el resto.

¿Tienes la autovaloración baja? Haz un ejercicio simple para recobrarla

A mi consulta, frecuentemente, asisten personas que no fueron acompañadas con respeto en sus infancias, que se sienten inútiles de tomar elecciones por sí mismas y que dependen completamente del resto para solucionar algún inconveniente de su historia.

Este es la situacion de Martina que llegó a consulta inútil de tomar algún resolución: en el momento en que quedaba con sus amigas, Martina siempre veía la película que deseaban el resto; en su casa, su marido siempre tomaba todas y cada una de las elecciones en los temas del lugar de vida y también, inclusive, en la relación con su hija de 4 años, la pequeña era la que hacía selecciones que, por edad y madurez, no le correspondían.

Cómo influye el pasado en las conmuevas del presente

Martina era siendo consciente de su inconveniente, mas no sabía qué llevar a cabo para solucionarlo. Siempre y cuando estaba frente a una resolución, ahora fuera considerable o bien innecesaria, se bloqueaba, no sabía qué opción seleccionar y acababa diciendo: “lo que comenten el resto”.

Durante su terapia, fuimos comprobando que Martina jamás había podido seleccionar por misma, que desde pequeña, jamás la habían dejado tomar sus elecciones. Este veto al estudio personal, causó en un considerable herida sensible tanto en su autovaloración, como en la imagen que realizó de misma.

Sus progenitores, jamás fueron siendo conscientes de lo amenazante que fue para su hija la sobreprotección a la que la sometieron a lo largo de años. Unas ocasiones por tranquilidad, otras por evitarle inconvenientes, se excedieron en tarea de sostenerla segura y también impidieron que su hija madurara de manera saludable.

Fracaso escolar y autovaloración, espantar obsesiones y enfrentamientos en el trabajo

En su primera niñez, decidían lo que la pequeña debía comer y qué ropa debía ponerse. En la edad escolar, le afirmaban con qué amigas debía ir y con cuáles no. Ahora de adulta, inclusive llegaron a elegir por la carrera que debía estudiar.

“Siempre iban por enfrente. Siempre preocupados y siempre decidiendo por mí. Tal es así que me habitué a tener a alguien por enfrente. Antes eran mis progenitores y en este momento es mi marido. Mas esto me anula como persona. No sé quién soy verdaderamente” me comentaba Martina en su terapia.

Los progenitores de la joven, habían decidido tanto por que llegaron al punto de anularla como persona. Martina, desconectó hasta tal punto de sí que le costaba reconocerse y percibir lo que su interior le pedía en todos y cada instante.

A consecuencia de su baja autovaloración y de la misérrima imagen que tenía de misma, de su falta de amor por misma, en su edad avanzada, Martina terminó inmersa en una relación de pareja completamente dispar, donde su marido era el que organizaba todas y cada una de las ocupaciones y tomaba todas y cada una de las elecciones, en tanto que acataba todo sin cuestionarlo. Inclusive, llegaba al punto de verse agradecida porque, si el decidía todo, la liberaba a de la angustia que le ocasionaba tener que hacer algún elección.

Cómo estudiar a tomar elecciones

Elegir todo por los hijos es una manera de manipulación que tiene, como vimos, graves consecuencias en el avance de la autovaloración y en la futura aptitud de tomar elecciones. Una crianza fundamentada en el respeto, debería confiar en los procesos madurativos de cada niño.

Tu terapeuta no debe elegir por ti

A elegir se aprende decidiendo. Es imposible esperar que los pequeños sean mayores totalmente autónomos y resolutivos si no les hemos permitido entrenar la toma de elecciones desde el instante en que son pequeños.

Por supuesto, el nivel de dificultad y de contrariedad en estas elecciones va a deber ir incrementándose mientras medren. Al comienzo, efectuarán, lo que nos semejan, pequeñas selecciones como el género de ropa que le agrada o bien qué le gusta comer, por otro lado este estudio resultará fundamental para el resto de sus vidas al concederles la seguridad bastante para en su futuro poder elegir por mismos, entre otras cosas, no tener relaciones con quien le hace daño o bien cómo desean enfocar su historia profesional.