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Las 3 Reformas Alimentarias Que Necesita Europa

Hasta hoy, las políticas agrícolas de europa no han abordado apropiadamente los urgentes inconvenientes medioambientales, de confort animal y de salud pública a los que nos encaramos hoy en día. Mas este año es definitivo para redefinir el sistema alimenticio de la Unión Europea.

Y lo es porque el Parlamento Europeo tiene la oportunidad (y el deber) de mudar sus políticas agrícolas y achicar los insostenibles escenarios de producción y consumo de productos animales.

Con este propósito en cabeza, la organización alimenticia ProVeg ha agrupado bajo tres pilares escenciales las reformas primordiales para mudar el modelo alimenticio de Europa.

1. Cambio de modelo contra el cambio climático

El primer pilar de un sistema alimenticio europeo sostenible radica en explotar el potencial de los comestibles vegetales. La producción de estos comestibles necesita menos elementos y crea menos emisiones de gases de efecto invernadero que la de comestibles animales.

En verdad, si la población europea redujese a la mitad su consumo de productos de procedencia animal, las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura se reducirían entre un 25 y un 40%.

De la misma forma, ya que el consumo de carne está sobre los escenarios sugeridos a nivel sobre nutrición y el de productos vegetales abajo, se debería priorizar el consumo de estos últimos en los comedores y cafeterías de las instituciones públicas.

¡Puedes frenar el cambio climático con tu plato!

2. Leyes en pos de los comestibles vegetales

El segundo pilar aboga por un marco legislativo propicio que promueva el cambio de nutrición. En este sentido, el etiquetado de los comestibles es un área clave de optimización. La Comisión Europea debe negar la prohibición del empleo de designaciones de sus análogos cárnicos para las elecciones de origen vegetal. Debemos poder soliciar y vender una “hamburguesa” vegetal.

Además, el consumo de los comestibles vegetales puede ser estimulado con medidas fiscales. Entre otras cosas, reduciendo los impuestos de frutas, verduras y legumbres, de este modo como de las elecciones vegetales a los productos de procedencia animal.

3. Volver a diseñar la Política Agraria Común

El tercer pilar, y el más esencial, es el rediseño de la Política Agraria Común (PAC). Cerca del 70% de las tierras agrícolas de la Unión Europea se usan hoy en día para dar de comer al ganado, con pagos directos de la PAC que se levantan hasta 32.000 millones de euros por año.

Las subvenciones de la PAC tienen que dejar de beneficiar a las ganaderías intensivas y iniciar a fomentar una producción sostenible de comestibles, con medidas obligatorias para hacer mejor el medioambiente, el confort de los animales y la salud pública.

Atención, Houston: todos veganos

Resumiendo, el nuevo modelo de nutrición de la Unión Europea debe incuestionablemente achicar la producción y el consumo de productos de procedencia animal y también impulsar una nutrición más vegetal. Solo de este modo cumpliremos los objetivos del Acuerdo de París en la pelea contra el calentamiento del planeta y edificaremos un sistema alimenticio más respetuoso con los animales, nuestra salud y el medioambiente.