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La sencillez nos acerca a la salud y a la felicidad

En vez del “antes fallecida que simple” de la canción podríamos decir: “antes simple que fallecida”. Nos ha tocado vivir en una sociedad que apoya los lujos, los adornos desmesurados, las dobleces, mas que además nos hace ver el valor de lo fácil y lo simple: en la gente, el lenguaje, la medicina…

Cada día nos hace poner en la balanza el valor de lo difícil o bien de lo fácil. Como médico, comunmente veo cómo los pacientes tienen la posibilidad de seleccionar entre una medicina delicada y dificultosa o bien la facilidad y la simplicidad para solucionar problemas médicos. Y tengo poco a poco más claro que estas última asisten al contentamiento y a la alegría, como la medicina y los antídotos simples, la nutrición simple, los nacimientos simples…

Es escencial abrigar pocos deseos, estar satisfechos con lo que tengamos. Alcanza con la comida bastante, ropa y un cobijo para defendernos de los elementos. Ser capaces no solo de prescindir de lo material sino más bien además de dejar los estados de espíritu negativos y desarrollar los más agradables.

Es bueno cada día preguntarse qué es lo considerable para vivir y ser feliz. seguramente no debamos despojarnos de nada, salvo de los deseos de tener más, de los apetitos inviábles, para lograr empezar a gozar de nuestra situación en todos y cada instante.

Proporciona un paso adelante para gozar de sobra vitalidad

La atención a eso que nos sucede puede ser lo más básico, más que el despojarse de todo; no tiene que ver con llevar a cabo las cosas sencillos sino más bien de ver cómo son y admitirlas. Tampoco hablamos de reprimir o bien de evitar nuestro avance, sino más bien de ir gozando de a cada instante, del aire, el sol, las plantas, la comida, la charla.

Si es la cabeza la que procura imponernos la facilidad, se transforma en un martirio que crea malestar y rigidez. Es la vivencia directa la que nos hace sensibles y simples al vivir cada momento. La hermosura, en su forma más simple, descarta la insolencia de las ropas caras y de vivir de manera extravagante, va alén del rico y del pobre.

Exhibe las pequeñas cosas de la vida que en ocasiones no son perceptibles ni visibles para el resto de todo el mundo. Enseña a ver la hermosura interna y a admitir el valor de todos, inclusive del más pobre o bien poco afortunado, y a tener en cuenta que todas y cada una de las tareas, inclusive la más humilde, tienen valor y dignidad.

Recobra las bridas de tu salud

¿Cómo realizarlo?

  • La naturaleza es el sala de estudio. En el momento en que se aprecia la ética de la facilidad, no hay desperdicios: todos y cada uno de los elementos se valoran.
  • La facilidad no está en el traje sino más bien en la persona que lo transporta. Es una parte de la vida, y esta es imposible buscar ni capturar, solo vale experimentarla.
  • La facilidad combina tiernicidad y sabiduría, es claridad para la cabeza, invoca el instinto, la intuición y el discernimiento para hacer pensamientos y sentimientos de empatía.