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“La gente ríe más cuando menos tiene”

Jaume Mateu i Bullich, más popular como Tortell Poltrona, es principal creador y director del Circ Cric y del Centro de Investigación de las Artes del Circo.

Nativo de Barna en 1955, fué el motor de Payasos sin fronteras, una ONG excepcional que nació con la meta de accionar en zonas de enfrentamiento
o bien exclusión para hacer mejor la situación sicológica de la población perjudicada. Desde 1993, realizaron expediciones a Yugoslavia, Sáhara, Chiapas, Sri Lanka, Haití, la República Democrática del Congo…

Laureado con el último Premio Nacional de Circo, el deber popular y humano de este hombre incansable se ha reflejado hace poco en el libro Opinions d’un pallasso (Críticas de un payaso, Proteus).

Para Tortell, viajar es primordial para abrir la cabeza: “La multitud no viaja y entonces pasa lo que ocurre”. siempre lo realiza con su nariz roja en el bolsillo.

Entrevista a Tortell Poltrona

¿Un payaso debe entender de psicología?
Sí. No es la psicología que se estudia en la Facultad, mas como payaso eres un provocador de conmuevas y experiencias. Si no tienes idea cómo llevarlo a cabo, no las puedes ocasionar en la medida justa. Si te excedes o bien te descontrolas, no sirves para este trabajo. Si destiláramos esta iniciativa, llegaríamos a la conclusión de que, en el fondo, el payaso habría de ser un terapeuta de la gente.

Cuenta en su libro que en el momento en que comienza una actuación busca siempre a una familia entre el público para conectar con …
Sí, intento llevar a cabo un muestreo sociológico para entender dónde estoy, qué llega, qué no… Tengo la manía de estar cerca del público; y el circo, un espacio circular, es fabuloso en este sentido porque no solo estoy , sino más bien además personas que ven a otra gente. Y como somos miméticos, las conmuevas se contagian.

¿El público cambió desde el momento en que comenzó?
No lo sé… En este momento sí noto que la multitud está modificando de una manera rapidísima, mas los pequeños, que son mi primordial sostén, no cambiaron bastante: prosiguen con exactamente las mismas ganas viscerales de estudiar y lo hacen muy rápidamente, tienen la capacidad de ofrecerle la vuelta a todo y de ser completamente contentos con nada.

¿Y por qué razón se pierde esta aptitud?
Porque nos hacemos mayores y olvidamos al payaso que poseemos en nuestro interior, su capacidad para exteriorizar las experiencias más íntimas. Comenzamos a ser actores de nosotros, nos prefijamos. El adulto desea ser de una forma específica y, entonces, se va a cortar el pelo de este modo y se va a vestir asá, afirmará ciertas cosas… Porque lo que importa es que la multitud tenga la imagen de uno que se desea comunicar y no la de quien se es verdaderamente. Desde ahí, matamos al payaso que llevamos dentro y nos transformamos en personas infelices.

¿No debe ver además con que el adulto es más lúcido y, entonces, tiene menos fundamentos para reír?
Desde alguna edad, indudablemente sí. Mas después llega un instante, en el momento en que te transformas en abuelo, en el momento en que prácticamente lo hiciste todo, en el que te percatas verdaderamente de cuáles son las únicas cosas indispensables que hay en la vida, que son querer y sentirse amado.

Eso es proceder a contracorriente. Los referentes de lo que equivale a ser feliz son otros…
Sí, es verdad, aunque nuestro sistema, los capitalistas y nuestra naturaleza se encargarán de desarmar esos referentes; porque como vamos, esto no es sostenible: lo que hoy se piensa que otorga la alegría, como un coche nuevo, entre otras cosas, daña a nuestro ámbito. Y eso lo tenemos la posibilidad de mudar, tanto por ganas como por obligación… aunque temo que acabaremos cambiándolo obligados, que siempre es más duro.

lo tiene muy, muy claro: las conmuevas valen considerablemente más que el dinero.
Sí, el dinero no se utiliza para nada. A conocer, no es que desprecie el dinero; además lo necesito, como todos, y trabajo para poseerlo, para moverme, porque sí que hay un espacio de independencia que sin dinero es realmente difícil. Mas no es el jalón máximo en mi vida. En cualquier caso servirá como medio para llevar a cabo las cosas que deseo. Si tienes algo de dinero y la seguridad de que estás actuando de manera correcta, de que eres ético, entonces todo va bien… Mas esa gente que tiene millones y millones va a morir igual que todos , no se los van a poder llevar. Entonces, ¿para qué les sirve tener tanto dinero?

En cambio, un individuo que es con la capacidad de fallecer querida y acompañada…
pienso que eso sí que sirve de algo. Mire, lo único que se conoce de la vida es que es una patología mortal de transmisión sexual, lo demás son estupideces.

¿ se ríe bastante al cabo del día?
Sí, lo procuro, lo procuro. Reír y llevar a cabo reír. Me hace feliz ver a la multitud feliz, por lo cual la risa es una obsesión.

¿Y qué opina un profesional de la risa sobre ideas como los tutoriales de risoterapia, tan en rema?
Me da la sensación de que indican el vacío en el que vivimos hoy en día. Si no tenga existencia este vacío, no deberíamos desarrollar cosas como la risa, sino la hallaríamos en nuestra vida diaria. Mas en este planeta, donde lo que importa es tener más, tener lo último, la multitud está poco a poco más sola, y como está sola, no puede reír.

Afirma que el payaso tiene una función popular, ¿cuál es?
, los payasos, nos encontramos un tanto fuera. En verdad, el maquillaje que empleamos se utiliza para “sacar” el hombre del payaso y, como tal, llevar a cabo medites que los humanos no tienen la capacidad de afrontar, primordialmente porque su vida los deja muy limitados. Pienso que esta se encuentra dentro de las funcionalidades escenciales del payaso: ser un revulsivo en frente de las cosas que no somos capaces de abarcar y, en nuestra pequeñez universal, podernos reír de nuestra situación como humanos.

Para eso serviría el sentido del humor, ¿no?
Sí, es primordial. Hay dos sentidos que admiro bastante, aunque no están en los libros que se emplean en las academias: el sentido del humor y el los pies en el suelo. Y que tienen la posibilidad de aprenderse, de hecho. Me agradan los dos polos de la vida: los pequeños pequeños y los abuelos, porque están en una situación donde llegan o bien se están yendo…

El “irse” hace aparición bastante en su charla. ¿Cómo enfrenta un payaso la desaparición?
Desde mi primer viaje con Payasos sin fronteras (y he hecho ahora más de treinta), he ido a sitios donde la desaparición es una cosa diaria. Es aquí, en el Primer Planeta, donde la multitud piensa que jamás va a morir… mas, desgraciados , porque esto se termina en un pispás. Somos completamente fugaces. Para mí, una de las considerables cosas de la vida es entender morirse. Entonces, en el momento en que estás llegando a los sesenta, como , es cuestión de planteárselo.

Y en los viajes con Payasos sin fronteras, ¿pudo corroborar si la multitud prosigue riéndose en esos países con tanto padecimiento?
La multitud ríe más por lo menos tiene. El dinero, las viviendas… todas y cada una estas cosas nos crean una falsa protección contra lo que es verdadero. somos inmuebles y, para defendernos, lo que hacemos es crearnos muebles, inventarnos cosas para combatir contra la desaparición: los países, las banderas, los clubes de fútbol… Pensamos que todas y cada una estas cosas nos defienden de la desaparición, mas la desaparición es algo tan visible que no tener conciencia de es una
actitud de preadolescente.

¿Tiene humor para llevar a cabo reír en las ocasiones límite?
Sí, más que jamás, porque te sientes un individuo fundamental: mudar las caras de la multitud, sus activas… Estuvimos en Sri Lanka tras el sunami y fuimos a un centro donde habían fallecido ochocientos de un total de mil quinientos estudiantes. Fuimos allí de madrugada y primero hicimos una liturgia funeraria, con 4 religiones, y después, el espectáculo. Al comienzo fue lentísimo, como un tren obsoleto de vapor, mas en el momento en que se puso en marcha, fue incontenible… La multitud reía y lloraba al unísono, con una capacidad sensorial despiadado. En el momento en que terminamos, el director nos ha dicho: “Nos han traído ropa, ordenadores, material, de todo… Mas nadie nos había traído la vida. Desde hoy tenemos la posibilidad de charlar de la vida, porque hasta la actualidad solo podíamos charlar de la desaparición”.

Críticas de un payaso

Opinons d’un pallasso (anunciado en catalán por la editorial Proteus) es un libro-charla con Miquel Osset que repasa la trayectoria de Tortell
Poltrona y donde se destapa su visión de todo el mundo: clara, comprometida y con un toque de escepticismo, mas con la convicción definitiva de que otro planeta es viable y completamente primordial.

Siempre con una sonrisa y ocasionando la risa.