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Intolerancia a la lactosa: causas, diagnóstico y tratamiento

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Lucía Martínez Argüelles

13 de febrero de 2020 · 23:02

Entre el 30 y el 50% de la gente muestran algún nivel de intolerancia a la lactosa, el azúcar que se encuentra en todos y cada uno de los productos lácteos.

Cada vez existen más conciencia entre el plantel sanitario de lo recurrente que es la intolerancia a la lactosa. El diagnóstico es cada días un poco más común y de forma simultanea cada vez son más las marcas que dan productos sin lactosa.

Mas la información confiable sobre esta intolerancia no se ha publicado con exactamente el mismo éxito. Siguen estando opiniones que se ajustan poco a la verdad, de ahí que vamos a intentar comprender todo lo sustancial sobre el tema y ver qué configuraciones poseemos a nivel sobre nutrición.

La genuina causa de las intolerancias alimenticias

La lactosa es un disacárido compuesto por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Para digerir este azúcar disponemos en el intestino angosto de una enzima llamada lactasa, que rompe la unión entre ámbas moléculas, y libera de este modo dos monosacáridos que tienen la posibilidad de ser atraídos sin inconveniente.

En el momento en que por cierto motivo nuestro intestino no genera lactasa, o bien la genera en baja cantidad, la lactosa llega íntegra al intestino abultado, donde al fermentar genera afecciones digestibles aproximadamente marcadas dependiendo de la tolerancia individual y de la cantidad consumida.

Esta situación de déficit de lactasa con síntomas intestinales es la llamada “intolerancia a la lactosa”.

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¿De dónde procede la intolerancia a la lactosa?

Los mamíferos generan lactasa mientras que son lactantes (con la salvedad de determinados prematuros), para lograr digerir la leche de la mamá, que es rica en este hidrato de carbono. En el resto de animales, tras el destete, deja de generarse la lactasa y los individuos dejan de consumir leche para pasar a la comida caracteristica de su clase.

Determinados humanos aceptan los productos lácteos porque una mutación genética ocurrida en ciudades ganaderas hace cerca de 7.500 años dejó que el intestino prosiguiera generando lactasa en la edad avanzada.

En esas ciudades, supuso una virtud evolutiva porque abría la puerta a consumir un alimento enormemente nutritivo, lo que podía ser escencial para la supervivencia en periodos de escasez de comida.

Los individuos con esa mutación tenían más promesa de vida, estaban mejor nutridos y se reproducían más. Como es un aspecto genético dominante –basta que lo transmita entre los progenitores– la “tolerancia a la lactosa” se extendió rápidamente en esos pueblos.

La persistencia de la lactasa en mayores es común en zonas habituales de pastoreo como Europa (más que nada el norte), Arabia y norte de África.

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En cambio, la intolerancia es recurrente en personas de piel negra, asiáticos y originarios americanos. En España, según datos de la SEPD (Sociedad De españa de Nosología Digestible) y la SEMG (Sociedad De españa de Médicos En general y de Familia), entre un 30 y un 50% de la población sufre algún nivel de intolerancia.

Las afecciones provocadas cambian mayormente de un individuo a otra. Son recurrentes la hinchazón abdominal, los gases, las diarreas o bien heces blandas, y no son extrañas las náuseas, los vómitos y el mal o bien los espasmos abdominales. En algunas ocasiones puede ocasionar además estreñimiento, mal al defecar y también irritación de la región perianal por la acidez de las heces.

La perturbación de la mucosa intestinal puede traducirse en una mala absorción de otros nutrientes, cansancio y falta de concentración, síntomas cutáneos, etc.

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Hay tres géneros de intolerancia

Principal: además llamada “hipolactasia conseguida”, pasa en el momento en que paulativamente se marcha generando menos lactasa hasta llegar a límites tan bajos que actúa la intolerancia por incapacidad para digerir la lactosa.

Es la más recurrente y responde a la genética de esas ciudades que carecen del gen de persistencia de la lactasa. No posee solución, es imposible recobrar la producción de la enzima y el único régimen radica en sacar los productos lácteos de la nutrición o bien achicar su consumo a límites aceptables si hay.

Hablamos de un desarrollo fisiológico recurrente en los mamíferos, salvo en los humanos que sí tienen el gen de persistencia de la lactasa.

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Secundaria: es temporal y reversible. Aparece como resultado secundaria a otros inconvenientes que han provocado daño intestinal: celiaquías, anomalías de la salud inflamatorias intestinales, cirugías, infecciones intestinales, consumo de antibióticos o bien otros fármacos, diarreas graves, estados de malnutrición…

Innata: en un caso así la aparición de la intolerancia no es progresiva, sino se otorga desde el nacimiento. Es increíblemente poco recurrente y tiene como resultado que el bebé tampoco puede digerir bien la leche de la mamá.

Es recurrente confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la proteína de la leche de vaca. Son nosologías diferentes que solo tienen en común estar similares con los lácteos.

En la alergia se genera una reacción anormal del sistema inmunitario a la proteína, por consiguiente, un lácteo sin lactosa proseguirá estando contraindicado.

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¿Cómo se diagnostica la intolerancia?

Para comprender si eres intolerante a la lactosa, y exactamente en qué nivel, hay 5 métodos:

  1. Test de hidrógeno en aliento: es el sistema más recurrente. Se administra una alguna proporción de lactosa diluida en agua y cada pocos minutos se hace soplar al tolerante recogiendo el aire expirado para examinarlo. En el momento en que la lactosa no fué bien digerida, no se descubre el incremento de hidrógeno en la respiración que señala que se hizo de manera correcta la digestión en el intestino abultado. Facilita hacer un diagnostico la intolerancia y su nivel.
  2. Medición de glucemia en sangre: se valora primero la glucemia basal y tras suministrar una solución de lactosa se regresa a investigar, en la mayoría de los casos, en el momento y a ámbas horas. Si la glucemia no ha incrementado, o bien lo hizo menos de lo que se espera, entendemos que la lactosa no se ha digerido.
  3. Biopsia intestinal: se ejecuta para corroborar si hay presencia de la enzima lactasa en el intestino. Por ser una prueba muy invasiva no acostumbra emplearse más que en casos específicos o bien en el momento en que se vaya a hacer una biopsia por algún otro fundamento.
  4. Test genético: en el análisis genético de la saliva o bien la sangre se puede ver si la persona tiene polimorfismos que predisponen a la intolerancia a la lactosa. Por su coste no es un medio de diagnóstico de empleo común.
  5. Análisis del pH en heces: este procedimiento se frecuenta usar con bebés y pequeños pequeños.

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La intolerancia conseguida

La gente que prosiguen una dieta sin productos lácteos, por fundamentos de salud o bien éticos, tienen la posibilidad de desarrollar intolerancia, aunque antes no la padecieran. Al dejar de consumir lácteos, dejas de alentar la producción de lactasa. Esto puede conducir a que, si pasado un tiempo, por cierto motivo, consumes otra vez lácteos ricos en lactosa ahora no seas con la capacidad de digerirlos.

Esta intolerancia conseguida no piensa un inconveniente, ya que los lácteos no son indispensable, ni muchísimo menos, para una alimentación sana. Mas puede ocurrir y tiene interés saberlo.

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Tratar la intolerancia a la lactosa

Frente a una intolerancia a la lactosa, el régimen no en todos los casos pasa por sacar todos y cada uno de los lácteos, ahora que no todos tienen dentro exactamente la misma proporción de lactosa, ni todos y cada uno de los intolerantes tienen exactamente el mismo nivel de intolerancia.

Estamos hablando de sensibilidad alta a la lactosa en el momento en que se aceptan menos de 4 g cada día; de sensibilidad media en el momento en que el límite está entre 5 y 8 g, y de sensibilidad baja en el momento en que se aceptan más de 8 g cada día.

Es considerable entender qué cantidad se puede consumir de, entre otras cosas, queso, sin sentirse mal. Esto caso de que se quiera sostener el consumo de lácteos que, como entendemos, no son indispensable.

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La leche (cerca de 4-5 g en 100 ml) y el queso fresco son los más ricos en lactosa. En cambio, un youghourt bien fermentado, sin sólidos añadidos (leche en polvo o bien de manera directa lactosa), puede estar libre porque las bacterias han transformado la lactosa en ácido láctico.

Si la sensibilidad no es altísima, la mantequilla, la nata o bien el queso curado tienen la posibilidad de ser tolerados en porciones correctas.

Existe la oportunidad de tomar lactasa con apariencia de suplemento. Puede ser útil puntualmente, mas no es extraño que estos suplementos fallen porque hay que calcular bien la dosis y el instante de la ingesta a fin de que alcance el lumen intestinal al unísono que la lactosa.

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Precaución con los sustitutos lácteos

Ahora sea por la intolerancia a la lactosa o bien porque se prosigue una dieta libre de comestibles de procedencia animal, se tienen la posibilidad de buscar elecciones vegetales semejantes a los lácteos, mas no son nutricionalmente equivalentes.

La mayor parte de quesos veganos comerciales se hacen con almidones y grasa de baja calidad, lo que los transforma en comestibles poco aconsejables, sin el aporte proteico ni el de calcio que tiene un lácteo.

En cambio, los quesos elaborados a partir de frutos secos sí que tienen la posibilidad de ser una alternativa saludable, inclusive considerablemente más atrayente por su aporte sobre nutrición. ¡Mira siempre la lista de elementos!

Las bebidas vegetales tampoco reemplazan siempre con virtud a la leche. La única que contribuye un valor proteico semejante es la de soja, y si la escogemos enriquecida en calcio, es el análogo más próximo.

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Las de avena, arroz o bien almendras aportan únicamente hidratos de carbono. Aunque estén enriquecidas con calcio no cubren las proteínas, que deberíamos buscar en otros comestibles.

Los iogur de soja son una aceptable opción, toda vez que los escojamos naturales sin azúcares ni edulcorantes. Otra vez, es requisito fijarse en los elementos para evadir consumir una ración de 12 g de azúcar.

Con respecto al aporte proteico de los lácteos, no piensa ninguna contrariedad suplirlo con comestibles vegetales como las legumbres, los frutos secos, los derivados de soja, las semillas… Generalmente, una nutrición vegana saludable cubre los requerimientos proteicos sin inconveniente.

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