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Gánale La Batalla Al Hambre Emocional

¿Siempre y cuando sentimos apetito es por una necesidad fisiológica de nutrirnos? No, claro que no. Además existe el apetito sensible, ese apetito insaciable o bien distraído que nos impulsa a vaciar el frigorífico en el momento en que lo que nos sucede es que estamos deseoso, vacíos, desanimados…

En este preciso momento tenemos la posibilidad de romper viejas conexiones perjudiciales y hacer nuevos vínculos, más sanos, con nuestros cuerpos y con la comida. Solamente requerimos determinados elementos.

La conducta de comer no es solo consumir comestibles: es el resultado de una relación complicada de vivencias familiares anteriores y sus evocaciones; prácticas alimentarias, valores culturales, reacciones y opiniones, el contexto en el que ingerimos, conmuevas personales, pretenciones… Oséa, ingerimos por muchas causas, y raras veces es por sentir apetito.

Durante nuestra vida, el cerebro va registrando toda esa información, creando conexiones y provocando automatismos. Todos estos componentes tienen la posibilidad de llegar a hacer un vínculo disfuncional con la comida que es aconsejable romper lo antes posible.

Cómo estudiar a comer bien

Si deseamos comer bien, debemos entrenar a nuestro entendimiento para elegir las configuraciones correctas y eso necesita perseverancia y tiempo. Piensa además abarcar que tan considerable es el qué ingerimos, como el cómo y cuándo lo hacemos.

Tener un más grande autoconocimiento de los procesos sicológicos, sentimentales y conductuales que afectan a nuestra forma de comer nos asistirá a llevar a cabo y cultivar unos hábitos alimenticios más saludables. ¿Por dónde iniciar?

Lo primero que hay que llevar a cabo es desterrar la iniciativa de comer como una pelea, una guerra, a conocer quién puede: si la comida y los kilogramos, o bien . Debemos promover una relación más cariñosa con la comida, que, transcurrido un tiempo, terminará siendo con nosotros. Dejar de castigarnos, juzgarnos… Los regímenes milagro y las formas de proceder de restricción solo nos minan sicológica y metabólicamente. Hay que parar de una vez de fustigarnos con las privaciones.

La iniciativa es mudar el foco de la estética al de la salud, a sentirnos bien, a hallar una dieta diferente, saludable y rica. Con cambios en las prácticas y el contexto dirigidos a una modificación persistente del modo de nutrirnos favoreceremos el precaución que nos merecemos.

No tenemos la posibilidad de reflejar fuera lo que no reflejamos dentro. La hermosura va alén del aspecto físico. La hermosura es poder, congruencia, integridad, personalidad, sensatez…

Si se escoge bajar de peso, que sea por querernos, no porque es lo que toca en el calendario y se piensa que hay que llevar a cabo por acomodación popular. Si la elección de bajar de peso se hace desde la reconciliación con nosotros, por deseo de cuidarnos y sentirnos saludables, por el hecho de reconocernos importantes, es más posible que alcancemos nuestros objetivos.

Bajar de peso con psicología

Hay que tomar en cuenta lo que ingerimos, el cómo lo hacemos y el cómo estamos al llevarlo a cabo. Nuestro estado anímico, las intranquilidades o bien lo que pensamos nos acompañan además en la mesa, influyendo en nuestro apetito y en la cantidad y la calidad de lo que ingerimos.

Si deseamos tener éxito en el perder peso y sostenerlo en el tiempo, es básico comprender y conducir los procesos cognitivos y sentimentales que están influyendo en nuestros hábitos alimentarios para de este modo poder alterarlos acertadamente.

Varios de los inconvenientes con el exceso de peso se tienen que a que ingerimos sin apetito, y, por esto, un punto sustancial a tomar en cuenta es reaprender a leer las señales que nuestro cuerpo nos manda. Oséa, comer solo en el momento en que poseemos apetito y dejar de comer en el momento en que ahora nos encontramos llenos, nutrirnos responsablemente.

Cómo dejar de confundir apetito y ansiedad

No confundir el apetito con ansiedad, alivio, aburrimiento, temor, frustración… Estudiar a discernir el apetito del picoteo.

La neurociencia descubrió que con la comida se impulsan los mismos centros del exitación que con ciertas drogas. Sin ser conscientes, frecuentemente usamos la comida para aliviar o bien enmascarar nuestras conmuevas y de esta forma poder saciar nuestro “apetito sensible”. La comida se transforma de esta forma en un cobijo fácil y alcanzable.

Mas, ¿cómo tenemos la posibilidad de distinguir el apetito sensible del físico? El apetito es la necesidad física de alimentarse en tanto que el apetito es deseo, inclusive ansia, por la comida. Tener apetito es una necesidad fisiológica escencial, importante para alimentar de manera correcta nuestro cuerpo.

Apetito vs. apetito

Por norma general, el apetito puro unicamente se otorga en situaciones extremas de falta de comida. El apetito, por otro lado, está bajo la influencia por el contexto.

Intervienen componentes como los fragancias, los sabores, el aspecto y presentación de los comestibles o bien algunas prácticas alimentarias que predisponen y/o bien nos disparan hacia la ingesta. El apetito es un deseo gratificante, tiene un enorme ingrediente sensible.

El “apetito sensible” se sobrepone al “apetito física” hasta el punto de perder la aptitud de sentir las señales reales de apetito, de saciedad, de satisfacción, etc… La meta debe centrarse en mudar el vínculo que hay con la comida y también saber en las causas de ese “presunto” comer sensible para identificarlas y estudiar a supervisarlas. De esta forma no ceder a la ingesta por vacío sensible.

Pretenciones enmascaradas

El estado anímico influye en todas y cada una de las áreas de nuestra vida, en la manera de nutrirnos además. Para discernir qué vacío deseamos completar con la comida, qué conmuevas hay latentes, nos puede asistir hacernos las próximas cuestiones:

Antes de comer

  • ¿Por qué razón comeré?
  • ¿Por apetito, ansiedad, aburrimiento?
  • ¿He tenido algún disgusto y no deseo suponer en ello en este momento?
  • ¿Me siento solo o bien sola y no sé qué llevar a cabo?
  • ¿Qué he estado planeado y he sentido antes de comer?

A lo largo de la comida

  • ¿Cómo estoy comiendo?
  • ¿Lo disfruto?
  • ¿Me tomo mi tiempo, o bien lo hago de manera precipitada y también impetuosa?
  • ¿Qué pienso y siento mientras que como?

Tras la comida

  • ¿Hay conformidad, satisfacción, disgusto, o bien nerviosismo?
  • ¿Me culpo, me juzgo?
  • ¿Qué pienso y siento tras comer?
  • ¿Qué mensajes me proporciono?

Algunas veces tras la necesidad de comer hay una necesidad de cariño bien, de consuelo, de compañía… Si entendemos lo que ese apetito sensible nos demanda, nos será más fácil solventarlo y solventarlo en vez de enmascararlo. La comida no debe transformarse en un mecanismo para regular nuestras conmuevas, ni como premio ni como compensación.

Técnicas que te asisten

El mindfulness y la meditación tienen la posibilidad de ser buenos socios para saber en nuestras respuestas, para estudiar a sentirnos plenos y en tranquilidad con el instante presente. Y no deseo dejar de nombrar el poder de la visualización y la imaginación en el control del peso. Ahora el Nobel español Santiago Ramón y Cajal mantenía la consideración de la práctica mental para hacer mejor la aptitud motora.

En la psicoterapia se utiliza la imaginación y la visualización para tratar inconvenientes como el estrés, la ansiedad o bien las fobias.

La utilización de la visualización y la imaginación, como acompañamiento de todo cuanto comentamos hasta la actualidad, puede asistirnos en la capacitación de novedosas conexiones en el cerebro, y romper la pasividad para ponernos en marcha y mudar.

  • De este modo que, por una parte, imaginar y ver comida saludable como ensaladas, verduras, fruta o bien legumbres, nos va a dar más ganas de comerlas y disfrutarlas.
  • Por otro lado, visualizándonos logrando nuestros logros, específicamente, adelgazando, nos impulsará hacia nuestras misiones. De la misma manera va a ocurrir con cómo estamos y qué somos capaces de llevar a cabo con esos kilogramos de menos.
  • Y además el recurso de imaginar cómo tenemos la posibilidad de resultar y sentirnos nos aproximará a hacerlo. Tanto creo en mí, tanto puedo hacerlo.

Adelzaga por amor (a ti misma)

Bajar de peso debe afrontarse desde nuestro deseo de ser saludables. De cuidarnos bien y llevarlo a cabo de manera gradual y segura. Es un desarrollo retardado y recurrente que se puede llevar a cabo sin padecimiento, ansiedad y con tranquilidad. Si se hace de modo consistente, estable y permanente, con objetivos congruentes y asumibles, va a haber muchas posibilidades de tener éxito.

Educarnos en una exclusiva relación con la comida de una manera balanceada determinará que ganemos en concentración, claridad mental y ganas de llevar a cabo cosas. Va a suponer nutrirnos responsablemente, sin enmascarar nuestras conmuevas y no como cobijo sensible.

Y no debemos olvidar que, en ocasiones, las pretenciones que cubre la comida son difíciles de conducir sin una asistencia técnica.

No se debe descartar recurrir a un óptimo nutricionista y/o bien sicólogo que nos apoye y acompañe. Inclusive tenemos la posibilidad de tener en cuenta la oportunidad de asistir a conjuntos de acompañamiento mutuo, con otra gente que deseen adelgazar además mas que más que nada sientan el deseo de estudiar a querer su cuerpo y a darse el permiso de vivir una vida plena, liberándose del peso que piensa depender del propósito de bajar de peso, como condición para sentirnos realmente plenos y contentos.

Aprendiendo nuevos hábitos y tácticas para expresar todas y cada una de las conmuevas y nuestras insatisfacciones. Conociendo novedosas fuentes de exitación, felicidad y relajación.

Atreviéndose a ver juntos, por fin, el tema de raíz. Conociendo que el tema del peso puede ser una aceptable puerta de entrada para estudiar a vivir más en paz con nuestros cuerpos y con la comida.