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El trauma psicológico también se sufre en el cuerpo

Contar la crónica de lo que nos sucedió es considerable. Mas no garantiza que los recuerdos traumáticos lleguen a su fin. Sentir y también detectar lo que nos pasa por la parte interior hoy, en este momento, es lo primero que hay que hacer hacia la restauración.

Como terapeuta que trata a personas con un legado traumático, mi primordial preocupación no es saber precisamente qué les pasó, sino más bien empujarlos a tolerar las experiencias, conmuevas y reacciones que experimentan. Regresarles la vida mediante su cuerpo congelado.

Historias de traumas

Sherry fue entre las primeras personas que llegaron al Trauma Center, en Massachusetts, y me enseñó la extrema desconexión del cuerpo que experimentan la gente con historias de traumas y de abandono. Con los años, nuestro conjunto de investigación ha comprobado reiteradamente que el castigo sensible y el abandono tienen la posibilidad de ser igualmente asoladores que el abuso físico y sexual.

¿Estás somatizando? Los signos de la ansiedad en el cuerpo

Que no te vean, que no te conozcan y no tener adónde ir para sentirte seguro es mortal a algún edad, mas es especialmente destructivo en los pequeños pequeños. Por medio de Sherry descubrí que mi capacitación profesional, centrada en la entendimiento y en las expresiones, había pasado por prominente la consideración del cuerpo vivo y que respira.

¿Cuántos problemas médicos mental, desde la adicción a las drogas al accionar autolesivo, comienzan como un intento de sobrellevar el mal físico molesto de nuestras conmuevas?

Un régimen integral requiere emprender las huellas físicas de los hechos traumáticos. Además requiere tratar las secuelas de no habernos reflejado en ningún espéculo, de que no hayan sintonizado con o bien que no nos hayan precaución y amado de forma recurrente: disociación y pérdida de autorregulación.

Cuerpo a la protectora

El cuerpo de las víctimas de castigo infantil está tenso y a la protectora hasta el momento en que hallan el modo perfecto de relajarse y sentirse seguros. Para la gente traumatizadas, resulta fundamentalmente bien difícil distinguir cuándo están verdaderamente seguras y poder encender sus defensas en el momento en que están en riesgo.

Esto necesita tener vivencias que logren volver a poner la sensación de seguridad física. Mas antes requieren ser siendo conscientes de sus experiencias y del modo en que su cuerpo interacciona con el planeta que los circunda. La autoconcienciación física es lo primero que hay que hacer para liberarse de la tiranía del pasado.

Nuestros mapas relacionales están grabados en nuestro cuerpo sensible y no son reversibles sencillamente comprendiendo cómo se hicieron. Mudarlos significa tener que reorganizar una parte de nuestro sistema inquieto.

A lo largo de cien años o bien más, todos y cada uno de los cursos de psicología y de psicoterapia han sugerido visto que charlar sobre los sentimientos angustiantes puede resolverlos.

3 pasos para sobrepasar un trauma

Por otro lado, siempre me impresiona ver lo bien difícil que es para la gente que han sufrido algo inenarrable comunicar la esencia de su vivencia. Para , es considerablemente más fácil contar lo que les hicieron que caer en la cuenta, sentir y poner expresiones a la verdad de su vivencia interna.

En el Trauma Center tuvimos la posibilidad de contrastar los escáneres de 18 pacientes de TEPT (Trastorno por Estrés Articulo Traumático) crónico, con traumas graves vividos en la primera niñez, y la distingue con los de otra gente era atractiva. Prácticamente no había activación de ninguna de las áreas de autopercepción del cerebro.

Es requisito que el régimen englobe todo el organismo: el cuerpo, la cabeza y el cerebro. Solo podía haber una explicación para estos desenlaces en los escáneres: en respuesta al propio trauma, y para conducir el temor que persistió un largo tiempo después, estos pacientes habían aprendido a desconectar las áreas del cerebro que emiten los sentimientos viscerales y las conmuevas que acompañan y definen el terror.

El cuerpo tras el trauma

Por otro lado, en nuestra vida día tras día, estas áreas cerebrales son causantes de registrar todo el abanico de conmuevas y experiencias que forman los cimientos de nuestra autoconcienciación, la percepción de quienes somos. Lo que veíamos era una adaptación trágica: en un esfuerzo para desconectar unas experiencias espantosas, además adormecieron su aptitud de sentirse completamente vivos.

Estas personas no podían determinar qué procuraban decirles las experiencias de su cuerpo, que son la base de todas y cada una de las conmuevas. Aprendieron a silenciar sus conmuevas otrora apabullantes y, como producto de ello, ahora no reconocían lo que estaban sintiendo.

Eran inútiles de utilizar su aptitud de lo que los científicos llaman interocepción, el saber de nuestras experiencias sensoriales anatómicos sutiles: cuanto más grande sea ese conocimiento, más potencial vamos a tener de vigilar nuestra vida. Es por esto que la práctica consciente es una piedra angular de la superación del trauma.

En este momento, el enemigo no es tanto el creador de los hechos (que con suerte, ahora no va a estar cerca para regresar a hacerles daño) sino más bien sus experiencias físicas. El temor a quedar secuestrados por unas experiencias repugnantes provoca que el cuerpo se congele.

Abusos sexuales en la niñez. ¿Se tienen la posibilidad de sobrepasar?

Aunque el pasado sea algo pasado, el cerebro sensible prosigue provocando experiencias que hacen que la víctima se sienta atemorizada y también impotente. No es asombroso que muchos sobrevivientes de traumas coman y tomen de manera compulsiva, tengan temor a llevar a cabo el cariño y eviten muchas ocupaciones sociales: so bien planeta sensorial está mayormente fuera de todo límite.

Apagar el trauma, congelar el cuerpo

Se sienten crónicamente inseguros en su cuerpo: el pasado está vivo con apariencia de irritación interior recurrente. Su cuerpo se ve siempre bombardeado por señales de alarma viscerales y, en un intento de vigilar estos procesos, acostumbran volverse profesionales en ignorar sus instintos y en adormecer la consciencia de lo que pasa dentro suyo.

Las medicaciones, las drogas y el alcohol tienen la posibilidad de apagar y anular por un tiempo las experiencias y los sentimientos inaguantables. Mas el cuerpo prosigue llevando la cuenta.

Y si un organismo se queda negado en el modo perfecto de supervivencia, sus energías se centran en combatir contra contrincantes invisibles, lo que no deja espacio para la crianza, los cuidados y el cariño. Tras el trauma, nuestros vínculos más íntimos se ven conminados.

El cuerpo sobrepasa el trauma

Si no sabemos de lo que nuestro cuerpo requiere, no tenemos la posibilidad de cuidar a ni proteger del resto. Si confundimos la ansiedad con el apetito, indudablemente vamos a comer bastante. De ahí que cultivar la consciencia sensorial es un aspecto tan crítico de la superación del trauma.

La mayor parte de las terapias habituales quitan consideración o bien ignoran los cambios que se generan instante a instante en nuestro planeta sensorial interior. Mas estos cambios llevan la esencia de las respuestas del organismo: los estados sentimentales que están grabados en el perfil químico del cuerpo, en las vísceras, en la contracción de los músculos estriados del rostro, la garganta, el leño y las extremidades.

La gente traumatizadas requieren estudiar que tienen la posibilidad de tolerar sus experiencias, hacerse amigas de las vivencias interiores y cultivar nuevos patrones de acción.

Mas aquí viene una pregunta sustancial: ¿cómo puede la multitud traumatizada estudiar a integrar las vivencias sensoriales ordinarias para lograr vivir con el fluído natural de sus sentimientos y sentirse segura y completa en su cuerpo y en sus relaciones con el resto?

En el Trauma Center, estamos trabajando con el propósito de mudar la fisiología del tolerante, su relación con sus experiencias anatómicos.

Se demostró que la concienciación tiene un efecto positivo sobre numerosos síntomas siquiátricos, psicosomáticos y relacionados con el estrés, introduciendo la depresión y el mal crónico. Tiene bastantes efectos sobre la salud física, introduciendo novedades en la respuesta inmunológica, la presión sanguínea y los escenarios de cortisol.

Además se demostró que activa las zonas cerebrales implicadas en la regulación sensible y que induce cambios en las zonas similares con la concienciación corporal y el temor.

El cuerpo que baila su trauma ahuyenta

En el Trauma Center nos encontramos libres a apreciar otros enfoques más viejos y no farmacológicos de la salud que llevan tiempo practicándose fuera de la medicina occidental, desde los ejercicios de respiración y el canto en conjunto pasando por las artes marciales como el qigong, tocar juntos tambores y la danza en conjunto.

Todo se apoya en ritmos comunitarios y sincronía, en los ritmos entre personas, la consciencia visceral y la comunicación vocal y facial, que asisten a la gente a salir de los estados de pelea/escapada, a reorganizar su percepción del riesgo y a incrementar su aptitud de administrar las relaciones.

Del trauma a la fobia: sobrepasa tus temores más profundos

Hasta recientemente, una gran parte de la ciencia occidental ignoraba esta comunicación bidireccional entre cuerpo y cabeza, aunque fué primordial en prácticas de curación habituales en varios otros sitios de todo el mundo, particularmente en la India y en China.

En nuestro centro además estamos trabajando, con enorme éxito en los tratamientos, con clases de yoga, precaución de animales, técnicas de relajación o bien de masaje. Tristemente, además del yoga, escasas de estas tradiciones de curación no occidentales fueron estudiadas de manera sistemática para el régimen del TEPT.

Fue por medio de la terapia con masajes que Sherry aprendió a tolerar el contacto y a descongelar, de a poco, su cuerpo anestesiado.