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El ritmo de los tambores mejora el ánimo y cura

El tambor fué instrumento de chamanes y sanaderos durante la historia. Y es posible que a los médicos nos quede bastante por estudiar de este instrumento de percusión para lograr asistir con a los pacientes. Su resonar, su ritmo, se ve ser curativo y, de echo, en medicina el tambor se ha utilizado para contribuir a veteranos de guerra con estrés postraumático, tratar la furia en jovenes o bien dejar en libertad el estrés de ejecutivos. Sus provecho van más allá:

  • Optimización de la salud psicológica. Puede hacer mejor la memoria en un corto plazo y la interacción popular en el Alzheimer y incrementar la atención en pequeños autistas. Además relaja tensiones, combate el cansancio y calma las lesiones sentimentales.
  • Provecho para el ánimo. He visto la excepcional aptitud de los tambores para hacer estados de euforia, inducir un trance rápido, fomentar el juego, desvanecer la furia y fomentar sentimientos de red social y unidad.
  • Contribuye a centrar la cabeza. Su sonido puede mudar las frecuencias del cerebro y también inducir estados meditativos. Puede hacer mejor las defensas en personas superiores, especialmente si forman parte tocando el tambor. En los jovenes estimula la integración popular, la atención, el aprecio y la autovaloración.

Las actualizaciones del estado anímico se relacionan con incrementos de células encargadas de batallar en el cuerpo a otras que están en estado deplorable. Entre golpe y golpe, entre el sonido y el silencio, se equilibran los contrarios, se unen los extremos que comunican el interior y el exterior y suenan a los 4 vientos los sonidos de la paz y la salud.

¿Por qué razón la música nos asistencia en los pésimos instantes?

Lo primero que se siente al poner la mano sobre un tambor es cómo repiquetea. Este resonar se genera además sobre el tambor de nuestro tímpano con el que percibimos los sonidos. Deseamos o bien no, nuestra comunicación es dependiente de ese pequeño tambor que portamos en el oído.

El sonido del tambor del chamán presta asistencia al enfermo, y quizá aún más entender tocar el tambor. Por bueno que sea asistir al médico, no hay nada como responsabilizarse de nuestra salud. De ahí que en la rompida de la hora de los pueblos del Bajo Aragón, aunque conmueve oír los tambores como espectador, impresiona considerablemente más si se participa.

En esos pueblos cada individuo de la vivienda tiene su tambor, y también tambores de más para todos los que se asocien a la fiesta. Mientras que escribo me viene a la cabeza la canción que Juan Luis Guerra escribió a la desaparición de su percusionista Ángel Miró, Catarey, y que empieza diciendo: “Jamás dejes de sonar mi tambora”.

El sonido del tambor se utiliza para estar comunicado con el resto, mas además con nuestro interior a nivel fisiológico, psicológico y espiritual. Puede ser útil para alzar el ánimo, para pelear o bien para plañir y llevar el luto y recorrer los caminos de la depresión y la tristeza.

“En el momento en que bailas, las conmuevas congeladas en el cuerpo se sanan”