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Dudar de la ciencia también es científico

Todos tenemos la posibilidad de dudar de lo que observamos o bien nos cuentan, o nos puede parecer fiable. Sentimos confianza en el momento en que se nos manifiestan la amabilidad, la amabilidad, la generosidad o bien la asistencia; en cambio, desconfiamos siendo arremetidos. Frente a la ciencia, se ve que haya que ignorar los sentimientos y las experiencias para confiar en de manera racional, mas puede no ser de este modo en el momento en que se muestra impositiva: porque lo afirma el jefe, el científico, el profesor, el estamento oficial…

En el momento en que algo se impone, de manera natural aparece la duda. El entender debe llevar tácita la amabilidad y la alegría, como la ignorancia transporta la desgracia y el padecimiento. Las considerables verdades fueron patrimonio de las religiones y, en estos instantes, de la ciencia, mas tras cada enorme verdad hay otra verdad.

Según cómo se mire –con lentes de colores, al microscopio o bien con telescopio–, la verdad cambia, como cambian los conceptos de una cultura a otra. Sócrates afirmaba: “Solo sé que no sé nada”; y Unamuno, “La auténtica ciencia enseña más que nada a dudar, a ser desinformado”.

Estas oraciones deberían recordarlas quienes tienen interés en estudiar y más que nada aplicarlas a la medicina, donde en ocasiones hay quienes semejan saberlo todo y también procuran imponer tratamientos beligerantes o bien medidas llamadas precautorias que resultan perjudiciales diciendo proteger el bien común.

Cabe estar alarma frente quienes desean imponer sus verdades, entusiastas de una teoría científica que quizás ni conozcan ni comprendan.

Un médico interesante es más eficiente

Un médico que duda puede ocasionar desconfianza en el tolerante, mas la desconfianza desaparece en el momento en que el médico es sincero expresando su duda. El tolerante puede o bien no entenderlo, mas siente una actitud franca de alguien que quiere asistirle.

Con un médico que duda puedes tener miedo que te deje fallecer en paz. Con los que no vacilan y con los charlatanes, que te maten por incompetencia. La ciencia, como todo lo humano, es susceptible de fallos y cortes, ahora sea por equivocación, por vanidad o bien por las demandas del mercado, lo que resulta principalmente pernicioso en medicina.

La labor nos concierne a todos, a pacientes y a médicos:

  • Si somos clientes pasivos de la medicina, jamás mejoraremos las reglas de su ejercicio.
  • Si escogemos las respuestas simplistas, conseguiremos pseudociencia.
  • Si no demandamos que los tratamientos se sometan a pruebas estrictas,vamos a recibir tratamientos inútiles y algunas veces peligrosos mezclados con lo que verdaderamente trabaja.

¿Cómo tenemos la posibilidad de humanizar la medicina?

Es considerable que el médico exprese su indecisión frente a los efectos de los tratamientos, aunque no en todos los casos se admita de buena gana.

Y, recuerda, la información fidedigna sobre los efectos de los tratamientos debe sintetizarse y presentarse de manera clara y alcanzable. Lo sensato es no confiar en lo que no se sabe.