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Descubre Las Ensaladas Verticales Con Probióticos Naturales

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Nutrición simbiótica

23 de abril de 2018 · 15:49

Fermentados, germinados, jugos verdes, kéfir… promueven la proliferación de microorganismos ventajosos en nuestro intestino y pertenecen a lo que llamamos “nutrición simbiótica”. Esta clase de nutrición va a hacer bastante por , comenzando por nuestra salud intestinal.

Al fermentar un alimento multiplicamos la aportación de microorganismos ventajosos. Desde los vegetales apropiados y por medio de la utilización de una pequeña proporción de sal, se alcanzan comestibles simbióticos que si se consumen de forma regular favorecen un cuidado óptimo de la salud. En el planeta y desde tiempos recónditos se vienen preparando esta clase de comestibles de forma artesanal.

Una reserva de comestibles vivos

Aparte de los fermentados o bien probióticos propiamente estos, existe una sucesión de comestibles que pertenecen a la nutrición simbiótica:

  • Los germinados son bien interesantes, ahora que los tenemos la posibilidad de realizar en el hogar. Al comerlos se consiguen fibras y microorganismos que hacen más fácil el tránsito intestinal y la digestión, aparte de los nutrientes propios de la semilla.
  • Las hortalizas frescas y crudas además tienen dentro microorganismos ventajosos. Esta pertence a las enormes virtudes que los productos naturales y ecológicos tienen sobre los tratados químicamente, los que carecen de estos elementos vivos o bien los aportan en una tasa bajísima.
  • Las semillas, como las de linaza y chía, aportan diversos tipos de fibra, soluble, insoluble y mucílagos, que favorecen a la microbiota intestinal.
  • Algas como el agar agar se agregan a toda clase de revueltos, youghourts y quesos vegetales, entremeses, ensaladas, arroces, etc. Dada su alta concentración de nutrientes, aportan una riqueza excepcional sobre la dieta clásico.
  • Los revueltos verdes, con un prominente poder antioxidante, se pusieron popular entre muchas personas que quiere proteger su salud. Para elaborarlos necesitan idealmente extractores de presión en frío, en lugar de las tradicionales licuadoras, para no deteriorar los micronutrientes más frágiles. Si estos revueltos los dejamos fermentar un día o bien dos con el líquido del chucrut o bien del rejuvelac, entonces el valor sobre nutrición se multiplica de forma exponencial.

8 probióticos y prebióticos para tu flora intestinal

Hazlo mismo

La nutrición simbiótica tiene un prominente ingrediente de «hazlo mismo y compártelo con tus amigos». En España no hay una enorme cultura de los comestibles fermentados. Por consiguiente, la persona que prosigue esta forma de nutrición debe estudiar a procesar una gran parte de los comestibles que va a consumir, transformándose al unísono en un productor y cliente o bien pro-cliente. O sea un valor añadido que otorga a los comestibles que ingerimos el poder de nuestra atención y amor. Y como varios de estos comestibles (como la kombucha, el kéfir de agua…) se multiplican y medran, se hace primordial obsequiar parte de los cultivos probióticos si no tenemos ganas tirarlos. Así se desarrollan relaciones de trueque entre la gente, donde el valor del dinero no está asociado a los comestibles.

Cómo elaborarlos

Tanto si cocinamos –siempre a la menor temperatura viable– tal y como si ingerimos crudos o bien hacemos recetas simbióticas –como los fermentados de hortalizas– debemos escoger productos frescos y sanos, y emplearlos lo más rápidamente viable para evadir que se desvitalicen. La recomendación primordial es empezar por recetas simples y progresar mientras el paladar se habitúa a las novedosas texturas y sabores. La ensalada para toda la semana que te exponemos ahora –y las variedades que de se tienen la posibilidad de conseguir– es un excelente ejemplo:

Ensalada prensada para la semana

Tiempo: 20 min.

Elementos

  • Col
  • Zanahoria
  • Nabo
  • Colirrábano
  • Cebolla
  • Lombarda
  • Brócoli
  • Apio
  • Hinojo
  • Sal marina

Preparación

  1. Corta las verduras en tiras finas y añade sal bastante a fin de que quede sabroso al gusto. Revuelve bien para repartir la sal. Ralla las raíces y haz lo mismo. La sal extraerá de a poco el ácido láctico que genera los microorganismos regeneradores.
  2. Introduce todo en una ensaladera y apriétalo con la mano. Ubica un plato encima que prense la verdura. Cubre con un paño y guárdalo a temperatura ámbito.
  3. Come un tanto cada día y almacena el resto. Desde el tercer día puedes ponerlo en botes de cristal, sin precisar refrigeración.
  4. Con los días incrementa la proporción de microorganismos que van a guardar la verdura sana y crocante, haciéndola cada vez un tanto más ácida.

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