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“Debemos Desarrollar El Cerebro Ecológico”

Daniel Goleman es doctor en Psicología y creador del superventas Sabiduría sensible, (Kairós).

El sicólogo que ha dicho al planeta que el intelecto además debe ver con las conmuevas nos advierte que es requisito tomar en cuenta el planeta, y que esto comienza por nuestras elecciones como clientes. En su libro, Sabiduría ecológica, Daniel Goleman aboga por un futuro verde.

¿Somos lo que adquirimos?

En Ciencias Sociales se acostumbra decir que una cosa es verdadera si las secuelas existen. Y las secuelas de lo que adquirimos son muy reales, dejan una huella en el planeta. Entonces, en esencia, nos tenemos la posibilidad de determinar de este modo.

¿Y somos verdaderamente siendo conscientes de lo que adquirimos?

Hasta la actualidad no tuvimos ni la más recóndita iniciativa de las secuelas de nuestras compras. El planeta de abundancia material en el que vivimos tiene un coste oculto que no está reflejado en las etiquetas.

De ahí que es sustancial desarrollar el intelecto ecológica. Mas, ¿qué es?

Es la aptitud de utilizar nuestro conocimiento sobre los efectos de la actividad humana para llevar a cabo el menor daño viable al medio ámbito y, así, vivir de una forma considerablemente más sostenible. Esto quiere decir que sabemos de las secuelas que tiene todo cuanto adquirimos y usamos todos los días.

“Debemos parar ahora la utilización de pesticidas”

¿Está el cerebro listo para el intelecto ecológica?

Lamentablemente, no. Y de ahí que requerimos trabajar para lograrlo. El cerebro humano está diseñado para hacernos subsistir a un abanico muy preciso de ocasiones. Reaccionamos a las cosas que observamos. El cerebro humano es ideal para descubrir las amenazas que quedan en su campo sensorial (percepción visual, auditiva, olfativa y gustativa); mas resulta indebido para avisar aquellas amenazas procedentes del campo ecológico.

A eso que hay que añadir los condicionantes externos, como es la situacion de la propaganda…

Naturalmente. En el instante de la realidad, que tiene sitio en los corredores de un autoservicio, el modo perfecto en que el cliente siente un producto pesa más que el modo perfecto en que lo ve el desarrollador. Debemos reflexionar que en el momento en que en una resolución de adquisición están implicados emoción y pensamiento, esta siempre predomina.

¿Y se tienen la posibilidad de llegar a mudar los hábitos de consumo de la sociedad de hoy?

Todos nuestros actos tienen un encontronazo en el medio ámbito: negarlo es de ignorantes. Mas, hasta el día de hoy, el efecto de la preocupación de los clientes por los elementos usados en los productos que consume es muy pobre. Sin embargo, alcanza con la pura oportunidad de que permanezca un compromiso a fin de que se desencadene la estrategia de seguridad más tosca que tiene nuestro entendimiento: evadir lo que logre ser arriesgado.

De ahí que es tan considerable la información en el contexto de el intelecto ecológica…

Cuanto más veraz y completa sea la información de que disponemos sobre los auténticos efectos de un preciso artículo, más sabia y más consciente será nuestra resolución. Es lo que llamo la transparencia extremista, que no es más que hacer más simple al cliente la información importante de un producto: su fabricación, su distribución y su destino final. Esta información debe ser accedible y veloz, de forma que se haga más fácil la toma de resolución de los compradores en exactamente el mismo punto de venta. Entonces, en el momento en que nuestras elecciones logren fundamentarse en una información más completa, el poder va a pasar de los comerciantes a los clientes.

¿Y qué secuelas tiene la posibilidad de tener la transparencia extremista?

Son nuestras compras las que ponen en marcha toda la maquinaria industrial. Las compañías no se preocupan hasta el momento en que no lo hacen los compradores. Si visualizamos cuál es el encontronazo oculto de nuestras elecciones, vamos a tomar conciencia, alén del temor y de las esperanzas, del encontronazo de nuestras compras. Vamos a dejar de ser víctimas pasivas para ser los autores de nuestro destino. La transparencia extremista dejará a los compradores votar con su dinero por tecnologías, elementos y diseños ecológicamente capaces, con lo que el planeta del comercio va a poder ir corrigiéndose. La transparencia extremista unirá lo que parecían dos polos opuestos: los intereses de la compañía y los valores del cliente.

¿Qué papel desempeñan las novedosas tecnologías en el avance de el intelecto ecológica?

La tecnología de la información y los nuevos aguantes tecnológicos son escenciales para publicar este conocimiento que hasta la actualidad fué escondido a la opinión pública. Internet está derruyendo las barreras erigidas por las compañías a fin de que la información sensible relativa al encontronazo adverso de sus productos no va a llegar a oídos del usuario. Las webs y los bloggers, entre otras cosas, tienen la posibilidad de descubrir aclaraciones espectaculares sobre el mercado que lleve a las compañías a hacer ediciones que respondan a las intranquilidades del cliente.

¿Es viable la transparencia?

En verdad, la primera aplicación informática de la transparencia extremista la poseemos con GoodGuide, un portal de internet que nos provee de información sobre productos sostenibles, una utilidad que nos enseña la historia esconde de un preciso producto, calculando su encontronazo medioambiental preciso durante todo el desarrollo de manufactura, transporte, empleo y eliminación. Mas las revoluciones no dependen sencillamente de la aparición de novedosas tecnologías sino tienen sitio en el momento en que esas tecnologías causan formas de proceder novedosas.

“Vamos de una sociedad del cerebro a una sociedad del corazón”

¿Y cómo puede influir GoodGuide en ese cambio de conducta?

GoodGuide integra cientos de complicadas bases de datos que valoran muchas cosas. Entre otras cosas, puede considerar lo respetuosa que, en relación a otra, es una cierta compañía con el medio ámbito, con la salud o bien con la sociedad y saber qué marca o bien compañía ha mejorado con el pasar de los años. Además puede considerar la política de una compañía, el nivel de transparencia con el que difunde información clave sobre sus productos y, en última instancia, su encontronazo sobre los clientes, los trabajadores, la sociedad y el medio ámbito.

Entonces, el valor del producto trascenderá la cifra que marca su etiqueta…

Sí, en algún momento los productos tendrán un costo ecológico. Más allá de que la gente superiores se detallan más apáticas o bien indiferentes –o bien inútiles– de usar, en el momento en que van de compras, ciertas tecnologías, es obvio que las jóvenes generaciones, que crecieron en un tiempo de alarma sobre el futuro del planeta, semejan considerablemente más prestas a pasar a la acción.

¿Qué consideración tiene lo colectivo para desarrollar el intelecto ecológica?

El intelecto ecológica es una sabiduría distribuida. Comprender la relación que existe entre el planeta natural y el planeta elaborado por el hombre acarrea una tremenda dificultad y esto nos ordena a tomar en cuenta a el resto y a ayudar con .

“Olvidamos que somos mamíferos y olvidamos que somos humanos”

¿No entra lo colectivo en contradicción con un planeta poco a poco más individualista?

No, no es ninguna contradicción. Ninguno de puede abarcar todos y cada uno de los impactos que tienen nuestras compras, mas hoy en día es más fácil que jamás que este conocimiento se propague más que nada por medio de las comunidades construídas desde las novedosas tecnologías de la comunicación. Al fin y al cabo, nos encontramos frente maneras de transmisión más afables y funcionales y menos beligerantes.

Las múltiples inteligencias

La obra de este estudioso de la conducta destapa que nuestra felicidad es dependiente del avance de todas y cada una nuestras habilidades.

Sabiduría sensible supuso un enfoque más extenso y terminado del criterio de sabiduría humana. El sobrestimado coeficiente de sabiduría pasó a un justo background y se dio importancia a una sucesión de habilidades fundamentales para la alegría y el confort del humano.

Porque amoldarnos a la verdad de forma creativa es básico para sentirnos bien, y eso se logra con una aceptable dosis de sabiduría sensible.

El diseño de nuestro entendimiento nos hace sociales, oséa, que el resto nos influyen del mismo modo que tenemos la posibilidad de influir en el resto. Tras el éxito de Sabiduría sensible, Goleman estudió los últimos adelantos en neurociencia y se entrevistó con distintas expertos en la materia para llegar a conclusiones que hoy son indudables:

Velar por el planeta además es cuestión de accionar con sabiduría sensible, popular y ecológica. En su última investigación, Goleman nos brinda la utilidad importante para hacer un consumo consciente y sostenible: la información. No alcanza con adquirir productos ecológicos, ahora que no es ‘verde’ todo cuanto lo se ve, ni con reciclar, ya que todo desarrollo de transformación supone crear restos; tener sabiduría ecológica pasa por estar informados y ser activos.

Tres áreas de investigación

La meditación

Goleman se encuentra dentro de los vanguardistas en el estudio científico de la meditación. Fruto de una asombroso colaboración entre neurocientíficos y el Dalái Lama, verificó los efectos antiestresantes de meditar y su acción beneficiosa sobre el sistema inmunitario.

La divulgación

Confundador del Programa de Colaboración para el Estudio Popular y Sensible en el Centro de Estudios Infantiles de la Facultad de Yale, su intención es contribuir a las academias a que introduzcan tutoriales de conocimiento y administración sensible.

La ecología

La gaceta Time recalca su libro con entre las “diez ideas que están modificando el planeta”. Goleman asegura en Sabiduría ecológica que la mayoría de los productos que etiquetamos como ‘verdes’ están lejísimos de ser verdaderamente ecológicos y sostenibles.