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Cuando a tus amigas no les gusta tu pareja

En ocasiones pasa que estás encantada con tu romance, y recibes una ducha de agua fría en el momento en que tu amiga te cuenta que no le agrada tu amado, y por qué razón no le agrada. Siempre tiene una la sensación de que la otra es injusta porque no lo conoce tanto como . Nos consolamos suponiendo que de este modo es la vida, no todo el planeta nos cae bien, no todo el planeta tiene química, y no pasa nada tampoco.

Por otro lado, en el momento en que son numerosas personas a las que les pasa, o bien en el momento en que todo el planeta lo ve muy, muy claro menos , entonces duele bastante y se desata una guerra interna en una: por una parte entendemos que un individuo puede estar equivocada, mas en el momento en que son numerosas, hay que tomárselo seriamente, oír con atención, y ponerse a reflexionar si será verdad que no te es conveniente ese tipo.

Por otro lado están nuestras ganas de vivir el romance sin que nadie nos estropee la celebración, y estas ganas tienen bastante que ver con la sustancia del amor, que nos nubla un tanto la cabeza con los chutes de dopamina, serotonina, adrenalina, etc. que fabrica gratis y también ilimitadamente nuestro cuerpo.

A las más adeptas les cuesta bastante ver la verdad, como algún yonki del dinero, del juego, de la cocaína. Creemos que administramos, que tenemos la posibilidad de vivir nuestra historia amorosa aunque no sea impecable, que es que el resto no comprenden verdaderamente cómo es y cómo es vuestra relación, y que en el momento en que le conozcan mejor le admitirán.

El autoengaño es como un virus que nos mete el patriarcado a fin de que nos lancemos de cabeza a algún relación, sin paracaídas, sin cuestiones de inseguridad, a lo orate, como en las películas de Hollywood: apasionada y de forma ciega. No nos deja percibir a el resto, no nos facilita llevar a cabo autocrítica, nos anula el los pies en el suelo.

De ahí que es tan considerable preguntar a las amigas, a los amigos, a la familia, al mundo entero, y apreciar las críticas, experiencias y sentimientos del resto en relación a tu pareja.

Y porque te desean, y porque desean verte bien, con alguien digno de estar contigo, alguien que esté a tu altura, alguien que te trate bien y te de bastante amor, que te deje ser libre, que te apoye en tus proyectos, que respete tu independencia, que valore tus demás cariños, que respete tus espacios y tus tiempos, que se comprometa con honestidad en la relación.

Esto mismo es lo que quieres para tu madre, tu hermana, tus amigas, tus primas, tu gente querida: que vivan rodeadas de amor del bueno, que tengan parejas en las que logren ser mismas, y logren ser contentos, que nadie las trate mal ni las realice daño.

Lo mismo debemos querer para nosotras mismas, porque nos merecemos además ser contentos, sentirnos queridas, sentirnos a gusto, sentirnos libres en algún relación íntima y sentimental. La única estrategia para lograrlo debe ver con las preferencias que poseemos: nuestra salud psicológica, sensible y física, nuestro confort, nuestra felicidad, es bastante más esencial que nuestra necesidad de vivir un romance.

Lo primero es lo primero: y mi exitación, y mis vivencias gozosas, y mi autovaloración, y mi alegría de vivir, y el cariño que doy y recibo. Si hay condiciones para querer, entonces claro, hay que gozar. Mas si no hay condiciones, quizás sea mejor renunciar.

Y para entender si hay condiciones, nuestra gente querida puede asistirnos bastante, ya que a nosotras algunas veces nos cuesta distinguir la verdad, o bien hacemos como que no la observamos, tantas son las ganas de gozar de nuestra historia amorosa. Y si, al amor hay que lanzarse con alegría liberada, mas no a algún coste, ni con algún persona: no vale la pena meternos en relaciones en las que entendemos que no seremos contentos.

En el momento en que nos enamoramos, los observamos enormes: los endiosamos porque poseemos muy dentro la figura del Príncipe Azul, un mito muy fuerte que nos tiene a todas y cada una enganchadas porque representa nuestra salvación, la transformación, el cambio que requerimos. Nos cuesta ver así como es a la persona a la que encajamos en esa figura masculina idealizada, de ahí que es bueno preguntar a tu gente y tener en cuenta sus impresiones y sus críticas.

Si tu chaval no le agrada a nadie de tu gente, está claro que te debes llevar a cabo muchas cuestiones, ponerte los lentes violetas y estudiar si la relación te vale la pena o bien no, si te estás divirtiendo, cómo te estás sintiendo, si va todo a mejor o bien a peor, si es cierto que se ve machista como afirma tu madre, si es cierto que se ve mala persona como afirma tu amiga, si es cierto que no te trata bien públicamente. No tiene que ver con defenderse ni de argumentar para justificarse: es un diálogo de adentro en el que debes usar tu sabiduría para saber qué es bueno para ti, y si en esta relación podrás gozar enserio.

Escucha a tu gente: , desean lo destacado para ti. Hay tipos estupendos con los que igual es preferible que no poseas un romance: no todo el planeta tiene las utilidades para gozar del amor, para administrar sus conmuevas, para trabajar su machismo… es considerable, entonces, que priorices tu coche cuido, y tu confort, solo de esta forma vas a saber si estás en una relación que vale la pena, o bien no.