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Cómo llevar la mascarilla en verano sin agobiarte

Para frenar la pandemia del coronavirus es requisito llevar mascarilla en el momento en que es imposible garantizar una distancia mínima de 2 metros, más que nada en espacios interiores. Por otro lado, varias personas las hallan irritantes, fundamentalmente en los días calurosos que vivimos, y además sienten que son una interferencia en ciertas ocasiones.

Máscaras en el momento en que hace calor

Bastante gente se quejan de que en los días calurosos el sudor se amontona bajo la mascarilla. Los superiores inconvenientes son que el exceso de humedad disminuye la efectividad de la mascarilla, puede estimula que las bacterias se multipliquen en y hace difícil la respiración.

Varias personas eligen por aflojarse la mascarilla o bien por quitársela y ponérsela siempre, mas no son buenas resoluciones porque se multiplica el compromiso de exposición al virus.

En el momento en que el calor aprieta, lo destacado es decantarse por máscaras tirables (higiénicas o bien quirúrgicas) en vez de las FFP2 y FFP3 porque son las más transpirables y las que menos complican la respiración. Son una aceptable opción, más que nada, en espacios libres. Mas ten en cuenta que las máscaras higiénicas o bien quirúrgicas solo son eficientes si todos las llevamos.

Los superiores fallos al utilizar una mascarilla

Las máscaras no ocasionan hipoxia

De hecho, varias personas piensan que llevar mascarilla puede ser amenazante para la salud o bien provocar hipoxia (déficit de oxígeno) porque en teoría volvemos a inspirar el aire que espiramos, abundante en CO2. No es cierto. Las máscaras no tienen la posibilidad de retener gases como el CO2 y al inspirar por medio de no se restringe la obtención de oxígeno.

Humedad bajo la mascarilla

Lo que sí es un inconveniente es la humedad. Bajo las máscaras puede generarse una hiperhidratación de la piel, porque la piel está más tiempo en contacto con el vapor que emitimos al charlar y al respirar.

Como resultado, la cubierta superior de la piel, la cubierta córnea, se ablanda y los lípidos que están entre las células se suprimen. Además probablemente halla un cambio en el valor del pH del mantón ácido. Por estas causas la piel pierde efectividad protectora y los gérmenes tienen la posibilidad de traspasar más fácilmente.

Si tienes la oportunidad de quitarte la máscara un rato en un ámbito seguro, a ser viable al aire libre, hazlo y deja que la piel se seque y respire.

Asegurar la piel

Si tienes que utilizar tu mascarilla a lo largo de un largo tiempo todos y cada uno de los días, puedes estar familiarizada con modificaciones de la piel como irritación, enrojecimiento y aparición de granos. Tienen la posibilidad de generarse, inclusive, infecciones bacterianas.

Para evitarlo, si se usan máscaras reutilizables, es conveniente lavarlas y desinfectarlas comunmente. Además hay que lavarse la cara de forma meticulosamente con una loción sin jabón para remover las partículas de mugre y sudor por la mañana tras levantarte y durante la noche antes de acostarse.

Estar comunicado con la mascarilla

Ver abiertamente a la cara y abarcar sin expresiones: o sea irrealizable con las máscaras puestas. “Con una mascarilla que cubre más de media cara, se restringe un considerable canal de comunicación”, afirma la maestra Isabella Heuser, sicóloga del hospital universitario Charité de Berlín.

Con mascarilla se hace más bien difícil interpretar lo que la otra persona nos significa y, más que nada, apreciar sus reacciones a nuestras expresiones.

No hay más solución que intentar ser realmente precisos con las expresiones y decir todo cuanto sentimos y pensamos porque no podemos aguardar que nuestro interlocutor interprete nuestra expresión y gestualidad. Bien mirado, puede ser un óptimo ejercicio para hacer mejor nuestras capacidad para estar comunicados por medio de la palabra.

De esta forma puedes desinfectar tu mascarilla (o bien hacerte una casera si no la tienes)

Máscaras con audífonos y lentes

Las máscaras tienen la posibilidad de tener problemas para la gente con audífonos. Al ponerse la mascarilla el audífono se puede caer sin que la persona se de cuenta, y estos aparatos son costosos.

El inconveniente con los lentes es que se empañan. La forma de evitarlo es cambiar la parte de arriba a fin de que el vaho no salga por ahí. La mayor parte de máscaras llevan un alambre para ajustarlas a la manera de la cara por tal razón. Si tu mascarilla no lo tiene se lo puedes coser, sujetándolo con unos cuantos puntadas en los extremos.

Otras resoluciones son pegar la mascarilla a la cara con esparadrapo hipoalergénico o bien adecentar los lentes con toallas y líquidos antivaho.