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Aprende a utilizar bien la sal

En pocos años la sal, este obsoleto y habitual condimento, pasó de ser fundamental en la cocina a transformarse en un ingrediente problemático. Su consumo elevado se ha relacionado de manera directa con la hipertensión, y esta pertenece a las patologías cardiovasculares, la primera causa de muerte en Occidente.

Proteger un empleo moderado de la sal no es, ya que, arbitrario, y menos en el momento en que en este país se llega a tomar cerca del doble de lo que la OMS sugiere. Mas tampoco hay que caer en extremos ni falsos miedos. Sencillamente hay que utilizar la sal con sabiduría.

¿Tomamos mucha sal?

La sal está formada por cloro y sodio (con apariencia de cloruro sódico), y los dos elementos están presentes en el cuerpo. En verdad, el sodio es el electrolito más abundante del medio extracelular, de la misma forma que el potasio lo es dentro de las células.

Tanto el sodio como el potasio son indispensable en una proporción correcta, hasta el punto de que el organismo tiene mecanismos para regular su equilibrio con precisión. Solo en varias patologías –cardiacas, nefríticos y hepáticas– esto se ve perturbado.

Un individuo sana no posee por qué razón prescindir del sodio de la sal. El inconveniente es que comunmente la dieta contribuye más del aconsejable. Indudablemente entre las causas es que en nuestra cultura la sal forma un aderezo básico. Otra es que no resulta nada fácil entender cuánto sodio se toma en todo el día.

Cuándo y por qué razón te resulta conveniente consumir menos sal

De todos modos, solo un 15-20% del sodio que se consume procede del salero o bien de la sal que se añade a la cocción. El resto se encuentra en comestibles y bebidas. De ahí la contrariedad. Que un precocinado o bien un embutido tenga dentro sal no es novedad. Mas entender que ciertas galletas o bien conservantes aportan dosis visibles ahora es más extraño.

La cuestión es que por hábito o bien desinformación se tiende a consumir más sodio del que se requiere. Quizá por todo ello han aparecido sales yodadas, con flúor, sin sodio…, como elecciones a la sal común refinada. En todo caso, un individuo sana no debe remover la sal, mas sí moderar su consumo: entre otras cosas, utilizando más condimentas y plantas aromatizadas, y consumiendo esencialmente comestibles frescos.

En el caso de patología cardiovascular, el control del sodio no es solo una alternativa saludable: es una obligación.

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  • ¿Cuánto sodio se puede consumir cada día?

La OMS sugiere achicar el consumo de sodio en los mayores a menos de 2 g/día (5 g/día de sal). Para contemplar el mínimo no frecuenta haber inconveniente, ya que la mayor parte de comestibles aportan sodio. En cambio, el máximo se excede fácilmente. Según determinados estudios, en este país se consumen de 10 a 12 g de sal diarios.

  • ¿Hay que remover la sal si se está a dieta?

Si hablamos de un individuo sana, no, mas es aconsejable no sobrepasarse. La sal no contribuye calorías y no influye en los depósitos grasos, mas puede cambiar la estabilidad electrolítico del organismo y incrementar el contenido hídrico, que algunas veces se refleja en el peso. Por otro lado, el sodio impulsa el apetito.

  • ¿Es conveniente la sal marina a la refinada?

Sí. La sal marina contribuye pequeñas proporciones de minerales, como magnesio, calcio y yodo. No obstante, su porcentaje de sodio es de todas formas alto (puede llegar a contener entre un 97 y un 98% de cloruro de sodio). Por consiguiente, más allá de que se intente sal marina de la más calidad, debe tomarse además con moderación.

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  • ¿Qué virtud tiene la sal con yodo o bien flúor?

Tiene exactamente el mismo sodio que la sal común mas contribuye más minerales. La sal yodada es útil para el buen desempeño de la tiroides y está indicada en el momento en que se toma poco pescado. La fluorada puede ser una asistencia para proteger dientes y huesos. Mas esto no supone que sea aconsejable tomarlas en dosis altas.

  • ¿Debe evadirse si ahora se toma medicación?

Sí, y de manera realmente seria. Un error propio de bastante gente con patología cardiovascular es dejar de vigilar su consumo de sal al tomar medicación. O sea fundamentalmente grave: habitualmente una reducción radical de la sal de la dieta puede contribuir a achicar la medicación y, por consiguiente, a tratar la patología.

  • ¿Son más sanas las sales “gourmet”?

Existen varios tipos y con características diferentes. De esta forma, la sal Maldon se conoce por su gusto profundo y sus escamas. La del Himalaya, por su color rosa y toque amargo. Mas las dos aportan una proporción de sodio semejante a la de la sal común, por lo cual hay que vigilar la dosis.

  • ¿Es conveniente tomar agua embotellada?

Si se debe vigilar el consumo de sal, sí, ya que es viable entender cuánto sodio tiene dentro. Del agua del grifo es considerablemente más difícil descubrirlo, ahora que el contenido de sodio cambia según la región.

  • ¿Debe evadirse ofrecer sal a los pequeños?

No siempre, mas debe emplearse con moderación. Los hábitos alimenticios se consiguen en la niñez. Educar a un niño con poca sal es proteger su salud futura. Es sustancial que se habitúe a sabores poco salobres y a utilizar condimentas o bien plantas aromatizadas.

  • ¿El gomasio puede ser una opción?

El gomasio –sésamo con un 10% de sal marina como máximo– tiene la virtud de contribuye nutrientes del sésamo como calcio, vitamina Y también y grasas poliinsaturadas. Mas no es un aderezo de dosis libre para todos los que tienen que achicar la sal. Es buena opción para personas sanas que, aparte de gusto, deseen más nutrientes.

  • ¿Puede ser útil tomar sal sin sodio?

Sí, puede ser un recurso válido en el momento en que se debe moderar el consumo de sodio. No obstante, hay que cerciorarse de que la sal sea verdaderamente sin sodio. Por otro lado lo más conveniente verdaderamente es mudar un tanto los hábitos alimenticios y habituarse a aliñar con otros condimentos y fundamentar la dieta en comestibles frescos.