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Alzheimer: cuidar también al cuidador

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Enfermos dependientes

Mamen Bueno

21 de septiembre de 2019 · 18:56

El Alzheimer perjudica al cerebro de los pacientes y al corazón de las familias. El familiar-cuidador además requiere atención para no padecer ansiedad, depresión…

En el momento en que a un familiar con el que convivimos se le diagnostica Alzheimer, pasamos a asumir un deber que no habíamos pensado y para el que no poseemos por qué razón estar preparados.

Siempre habrá un individuo donde recaiga la mayoría de la labor de proteger, por muy implicada que esté el resto de la familia. En la mayor parte de las situaciones en España, dicho papel asistencial frecuenta aceptarlo el cónyuge o bien, frente a una sociedad tácitamente matriarcal y precisamente machista como esta, ciertas hijas del tolerante.

Cómo evadir el síndrome del cuidador

Si la convivencia con algún persona no está exenta de enfrentamientos, llevarlo a cabo con un individuo con demencia piensa un estrés físico y sensible añadido. Sin descontar que cada situación es única, en la relación enfermo-cuidador, hay que aguardar un cierto nivel de sobrecarga, y asumir un sinfín de tareas no en todos los casos perceptibles y valoradas.

La mayor parte de la gente en esta situación son mujeres, que comunmente fueron educadas para agradar y no crear enfrentamiento, ello condiciona a que tiendan a no soliciar asistencia ni quejarse por temor a fastidiar, o bien se dude de su valía. Los enfrentamientos están desacreditados, ya que de se aprende. Si siempre se evitan no se va a aprender a gestionarlos. Esta actitud, no ya no es un error, ahora que ayuda a su sobrecarga física y sensible.

Hoy, las edades medias de los cuidadores acostumbran sobrepasar los 50 años. Estamos con dos personas maduras, con independencia del vínculo que las una, no exentas de problemas médicos habitualmente. En el momento en que se acepta esta función, no se frecuenta reflexionar en que se realizará a lo largo de varios años, y que cada vez demandará más presencia y esfuerzo tanto físico como sensible.

Lo que me ha enseñado el Alzhéimer

Para proteger hay que entender cuidarse y para ofrecer hay que entender recibir. Los hábitos estoicos y sufridos por la parte del familiar cuidador, producto en una parte de la “obligación ética” y de una educación heredada, tienen la posibilidad de desembocar en distintos inconvenientes personales que impidan la tarea asistencial. Por consiguiente, precisará poner límites a ese papel a favor de su autocuidado si no desea venirse abajo.

Inconvenientes a los que vamos a deber llevar a cabo frente

El papel asumido piensa ir agregando de a poco un enorme abanico de tareas, a lo largo de largos periodos de tiempo, que tienen la posibilidad de desembocar en una diversidad de trastornos y cambios en el cuidador primordial. Entre los más interesantes están:

  • Particulares. Sacrificio de una gran parte de su historia personal postergando o bien olvidando proyectos propios, lo que pude ocasionar: frustración, angustia, cansancio, apatía, desesperanza, depresión, ansiedad… Síntomas de lo que se conoce como “síndrome del cuidador” o bien “burnout del cuidador”, que voy a tratar más adelante.
  • Relacionales. La asistencia es tan demandante que puede arrastrar al ostracismo del lugar de vida sin estimar. Es como estar de guarda 24 horas, 7 días por semana, sin o bien nula vida popular. Provocando un torbellino de conmuevas que escasamente son compartidas con alguien extraño al ámbito familiar.
  • Laborales. Si todavía se encontraba en activo, compaginar la vida laboral con el precaución de un familiar piensa un paréntesis en el avance de su trayectoria laboral. Lamentablemente, y frente la carencia de ayudas a la conciliación y la dependencia, frecuentemente, hay que renuncia de esperanzas y deja de trabajar.
  • Finanzas. Debido en parte al punto previo, y sumado a la inversión precisa en otros temas de orden material como acondicionar el lugar de vida, ayudas técnicas con camas articuladas, sillas de ruedas, y otras de orden personal como contratar a otros expertos; todo ello, afectará a las finanzas familiares, ayudando a precarizar su historia un tanto más.

El síndrome del cuidador

El precaución del adulto mayor piensa un estado de alarma y también hipervigilancia recurrente, sobresfuerzo físico y mental que producirá angustia y nerviosismo, y un reajuste continuo de costos plus. Todo ello, podría desatar en una crisis sensible del cuidador llamada “Síndrome del Cuidador”, caracterizado grosso modo por:

  • Estrés prolongado consecuencia del cansancio juntado.
  • Tensión y fatiga sensible.
  • Sentimientos de culpa en el momento de anteponer las pretenciones personales.
  • Enorme frustración producto, por ejemplo cambiantes, de ver poco productivo el ahínco, no hay mejora…
  • Despersonalización acompañada de vacío sensible.
  • Trastornos del sueño.
  • Fatiga.
  • Tristeza y síntomas depresivos…

Hay que tomar en cuenta, que la sustancial carga sensible, no es solo por los cuidados obligado a hacer más simple al adulto mayor, además hay que añadir que no es sencillo tratar con un individuo cercano inútil de razonar, que no en todos los casos coopera y, que inclusive puede llegar a maltratar a quien le atiende.

Alzhéimer. ¿Cómo admitir los síntomas?

Es necesario una aceptable tarea psicoeducativa, para que la persona cuidadora entienda el porqué de ciertas reacciones (resistencia al precaución, agresividad, deambular, falta de comunicación…), para de este modo evadir personalizarlas y reducir el daño psicológico. Al fin y al cabo, que comprenda que es causado por su cerebro dañado.

En el momento de desarrollar o bien no este síndrome, se vió que hay una sucesión de causantes que tienen la posibilidad de contribuir a desencadenarlo, y otros que bien podrían evadir su aparición, o, reducir los daños.

Causantes de peligro

  • Poco conocimiento de la patología, su evolución, manifestaciones probables, manejo de determinadas ocasiones…
  • Falta de capacidades para pedir ayudas, por desconocimiento de los elementos a su alcance, por remordimientos, por pundonor, por evitación de los enfrentamientos como hemos visto al comienzo…
  • Edad avanzada y/o bien salud estropeada tanto del enfermo como del cuidador.
  • Pocos elementos económicos.
  • Extendida duración de la patología adjuntado con el más grande nivel de demencia.
  • Falta de acompañamiento del resto de la familia.
  • Sepa de ocupaciones laborales o bien de ocio propias.

Componentes protectores

  • Informarse de los distintos estadios y procesos de la patología. Entender lo que está por venir para irse mejorando.
  • No ajustar lo que nos afirme o bien realice, desterrando ideas del tipo: “solo desea chincharme”; “me detesta”. Es todo producto de su cerebro dañado.
  • Recibir acompañamiento sensible de conjuntos de asistencia recíproca donde logre hacer alguna catarsis sensible y desahogo de lo vivido. Asistirá a no sentirse solamente y apartado.
  • Atender a nuestras pretenciones fisiológicas, entre : de nutrición, sueño, actividad física… se ve evidente, mas no en todos los casos se tiene presente ingresar en su rutina día tras día el ejercicio y una dieta balanceada que promueva hábitos saludables y libere estrés.
  • Intentar sostener unas mínimas relaciones sociales, como forma de procurarse aprecio y cariño. Frente todo, no dejarse irrumpir por recurrentes sentimientos de soledad.

El síndrome de la enfermera: proteger sin cuidarse

¿Qué tenemos la posibilidad de llevar a cabo?

Hay que desterrar algún estigmatización y también irritación por ser familiar-cuidador de un tolerante con esta nosología. Esta posición transporta al aislamiento y a zonas emotivamente peligrosas que no favorecen a nadie, ni al enfermo, ni al cuidador. Es bien difícil sostener y mantener a nadie si nos encontramos al filo del colapso.

  • Es conveniente contactar tanto con los Servicios Sociales de su región, como con alguna asociación de asistencia recíproca, de familiares y enfermos de Alzheimer para poder ver con qué elementos socorrieres puede contar, y recibir información sobre los diferentes puntos de la patología. Este se encuentra dentro de los primeros pasos a ofrecer tras el diagnóstico.
  • Estudiar a adoptar una aceptable higiene postural para achicar sobrecargas, mejorar sacrificios y evadir lesiones. Este es un punto que comunmente no se acostumbra tomar en cuenta y que creo muy considerable.
  • Le brotarán multitud de conmuevas y sentimientos: íra, impotencia, desánimo… Va a haber instantes hasta el momento en que sienta conmuevas tan contradictorias como deseos violentos hacia un individuo que siente bastante amor. No se asuste, es todo una parte del encontronazo sensible en el que se sumergirá. Le sugiero una actitud Mindfulness y de aceptación clemente.

Finalmente, y como recapitulación, conciénciese de lo considerable que es cuidarse a sí mismo a todos y cada uno de los escenarios, para prestar esa asistencia tan que se requiere para su familiar ligado. No dude en soliciar asistencia siempre que lo considere primordial.

Pongamos popular proteger

Cómo ha dicho Buda: “Al encargarse de uno mismo, uno se ocupa del resto. Al ocuparse del resto, uno se ocupa de sí”.

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