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8 Claves Para Potenciar Tu Salud En Verano

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Salud estacional

Pablo Saz

22 de junio de 2020 · 16:51

La naturaleza festeja a lo largo del verano su máxima plenitud y nos da lo destacado de sí. Es tiempo para disfrutarla en independencia con los cinco sentidos.

En la larga región al norte y al sur de los trópicos, la estación del verano oculta peculiaridades destacables, entre las cuales es que se diviértete con más horas de luz y calor. De alguna forma las etnias que han vivido en estas latitudes supieron ajustarse a la estación calurosa y explotar al límite sus virtudes para hacer mejor su capital de salud.

La civilización occidental europea se ha creado en estas perspectivas climáticas, del mismo modo que países como China, que, por medio de su medicina clásica, conoce y aplica a la vida diaria puntos sanadores y precautorios de exactamente las mismas. En este artículo deseo explotar todo el los pies en el suelo que han transmitido estos pueblos, ahora que se puede administrar con sabiduría para conseguir una más grande adaptación al medio natural y una mejor prevención de la salud.

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1. Un reposo activo

En nuestro planeta tecnológico, artificial y urbano se ha predeterminado por práctica gozar de un periodo de vacaciones que acostumbra encajar con el calendario escolar y que se utiliza para recobrar el sentido lúdico de la vida.

El verano es una explosión de sentidos, de expansión y movimiento, la estación de la fluidez y un paréntesis que facilita escapar de la atmósfera cargada de la región y estrechar nudos con la naturaleza. Además es una época de reposo relativo ahora que, al tener muchas horas de luz, se aprovechan para hacer más grande número de ocupaciones al aire libre, aunque algunas veces, a raíz del calor, son primordiales las pequeñas pausas.

De ahí la sana práctica de llevar a cabo la siesta. No obstante, los días de verano son más que una sucesión de ocupaciones lúdicas. Es un instante perfecto para retomar buenos hábitos perdidos y atesorar salud de cara al invierno, de gozar de su máximo potencial y sentirse a gusto.

En esta adaptación a la estación y al medio natural, que en ocasiones nos es extraño, puede aparecer más de un inconveniente que se evitan con la prudencia y unas prudencias mínimas. No se debe olvidar que los días de verano son intensos y meritan una preparación física y sicológica que asista a gozar de la extensa variedad de opciones que dan alén del sol y la playa.

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2. Provisiones de energía

Al llegar a estas datas, tal y como si se tratara de una rutina ya definida, se sale de la región en busca del aire libre que nos asista a amontonar vitalidad y salud para aguantar mejor la vuelta a la rutina y al obscuro invierno. Como el que sale de un local lleno de humo en pos de aire limpio, de esta forma se sale de las localidades a lo largo de la época estival.

Este ademán rutinario que se reitera un año tras otro reporta provecho para la salud:

  • Respirar aire más limpio. Los pulmones se renuevan y se optimización la aptitud respiratoria.
  • Espacio escencial. El aire libre da más espacio para desplazarse, correr… Gozar de un ámbito natural transmite armonía, quietud y hermosura. El desarrollo veloz de gérmenes en los comestibles puede ocasionar inconvenientes digestibles, como diarreas o bien malestar abdominal. Hay que explotar esta ocasión para rehidratarse de manera correcta, tomando líquidos y tomando prebióticos que asistan a reequilibrar la flora intestinal.
  • Capturar fitoncidas. Las fitoncidas son compuestos volátiles que generan las plantas y los árboles como defensa, conocidas por su efecto antimicrobiano, que se demostraron eficientes en la prevención del cáncer y como antibióticos naturales. En El país nipón se estudian desde 1984 los resultados positivos de caminar por el bosque, lo que se llama shinrin-yoku o bien baño de bosque. Los paseantes del bosque prueban menor concentración de cortisol en la saliva, popular como la hormona del estrés, mejor regulación de la presión arterial y el ritmo cardiaco, y un incremento en la actividad y la proporción de las células naturales que endurecen el sistema inmunitario y de las proteínas anticancerígenas. Las áreas más espesas de los bosques son más funcionales que los parques de la región. Las concentraciones de fitoncidas incrementan a lo largo de la estación de desarrollo del verano y reducen a lo largo del invierno, aunque están presentes en los leños de los árboles, inclusive en el momento en que pierden sus hojas en el otoño.
  • Recibir luz y sol. No solo importan para la síntesis de vitamina D, sino más bien además para sincronizarse con los ritmos naturales, hacer mejor el estado anímico y alentar el sistema inmune.
  • Equilibrar la carga energética del cuerpo en contacto directo con la tierra y las energías telúricas en el momento en que se ejerce el saludable ejercicio de caminar descalzo. Los iones negativos de la atmósfera marina mejoran el estado anímico.

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3. En armonía con los ritmos naturales

En el momento en que aprieta el calor el organismo agradece la tranquilidad y las pequeñas pausas.

  • La consideración de la siesta. En verano, las jornadas inacabables y el ejercicio tienen la posibilidad de llevar a un cansancio desmedido. Para ajustarse a estos cambios son primordiales las pequeñas pausas en el ecuador de la día. Entrenar la siesta es un hábito saludable que facilita respetar el ritmo natural del sueño, achicar el estrés y recobrar la energía perdida.
  • Sentidos en tranquilidad. El calor puede irritar a varias personas y hacerles perder la paciencia. Batallar las altas temperaturas es más que nada una cuestión de actitud mental, de concentración para sostener en tranquilidad los sentidos. Admitiendo el calor y no pensando en nos vamos a sentir considerablemente más aliviados.
  • La buena sombra. las sombras nos invitan a vivir el verano de otra forma, más distendida y economizando energía. las tenemos la posibilidad de gozar bajo la copa tupida de un enorme árbol en el que reposar apaciblemente, leyendo un libro o bien en buena compañía.

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4. Trueque de experiencias

En la naturaleza se establece un lenguaje sin expresiones de trueque de experiencias con el ámbito que contribuye a guardar la salud y a hacer mejor la inmunidad, la vitalidad, el equilibro y la autovaloración. No obstante, el periodo estival además puede traer consigo problemas propios de la estación, como son las picaduras de insectos, que se tienen la posibilidad de arreglar con apps de arcilla o bien con homeopatía (Apis mellifica para picaduras de abeja y Ledum palustre para las de mosquito).

Los rasguños, las insolaciones leves o bien las quemaduras solares son pequeñas reacciones a la aclimatación al ámbito natural, que se evitan con prevención, entendiendo que alguno de estos pequeños incidentes es menos sustancial que los provecho que contribuye el contacto global con la naturaleza.

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5. La estación de la energía

El verano es la época del año donde la vegetación y las plantas están en su cénit de esplendor y madurez. Es además la época de máximo calor, algunas veces bastante tórrido, más que nada al mediodía. En la medicina clásica china su símbolo es el Ave fénix, que arde y renace de sus cenizas, al unísono símbolo de la inmortalidad.

Hablamos de la expresión máxima de la energía yang, con su abundancia de horas de insolación y de calor. En nuestras tradiciones además se festeja su llegada con las fogatas de San Juan.

El cuerpo, con más grande proporción de luz y calor, se recarga igual que una pila de energía y optimización, según aseguraban los viejos, todos y cada uno de los humores y, como añade el doctor Eduardo Alfonso, más que nada el buen humor, el nivel psicológico que refleja el equilibro de todos los otros humores.

El corazón, que para la medicina clásica china consigue su auge en verano, a nivel psicológico representa la estabilidad de conmuevas y expresa la alegría de vivir en el momento en que está de manera equilibrada. En la medicina china esta época además es la ideal para cultivar la lucidez, la clarividencia, la compasión y la apertura hacia lo trascendente o bien los puntos espirituales.

Esta estación además es la más frágil para todos los que les falla el corazón por exceso de energía: tienen fuertes dolores de cabeza, insomnios, agitación sensible, hipertensión. Todas y cada una estas personas tienen que protegerse del calor. Si por contra se está sin energía, con angustia, depresión, anemia, hipotensión o bien sensación de frío, se debe explotar el verano para capturar el calor. La naturaleza además nos da plantas y flores para equilibrar el corazón y la circulación.

El espino blanco, el sauzgatillo, la valeriana, la verbena, la caléndula, la manzanilla y el hipérico apaciguan el corazón, alivian su ritmo y son sedantes; en tanto que la milenrama, la angélica, la agripalma y la lavanda impulsan el corazón y la respiración.

La exposición dominada al sol, evadiendo las horas centrales del día, y el contacto con la naturaleza tienen la posibilidad de ayudar a hacer mejor la salud cardiovascular y a incrementar las defensas del sistema inmunitario. La exposición al sol estimula la disminución de la presión sanguínea por efecto del sol, y se demostró que la exposición dominada hace una vasodilatación de los vasos sanguíneos superficiales y incrementa la circulación de la sangre en la piel, reduciendo los valores de presión arterial. Además calma el estrés y la ansiedad.

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6. Una dieta rica en frutas y verduras

La naturaleza da en verano todos y cada uno de los elementos para una impecable hidratación.

  • Vitaminas A y C. Una dieta conabundantes frutas y verduras jugosas de temporada, ricas en agua y vitaminas, facilita seguir estando hidratado sin abusar de las bebidas frías. Algún fruta resulta apetecible mas las más recomendables son las que tienen dentro agua, betacarotenos y vitamina C, como el melón, la sandía, el albaricoque, el kiwi, el melocotón, la nectarina o bien la papaya.
  • Saborear. Es considerable tomar la fruta en su punto, oséa madura y siempre y cuando se logre entera, muy bien lavada y masticada, gozando de sus texturas, algo que resulta bueno para el electrónico digestivo. Los jugos, licuefactados y también infusiones frías además son deseables.
  • Comestibles de temporada. La dieta ha de ser rápida, con porciones no muy enormes, ya que se necesitan menos calorías. Las verduras a la brasa y las ensaladas que mezclan hortalizas, legumbres y frutas son la base de una aceptable nutrición estival.

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7. La consideración de la hidratación

Con el calor y el ejercicio al aire libre incrementa la necesidad de hidratarse. El tiempo caluroso pide una cantidad enorme de agua y más que nada un sistema regulador de la hidratación que responda perfectamente. En pequeños y ancianos este sistema es todavía más especial y por esto requiere ser controlado, ahora que son más propensos a deshidratarse.

En el momento en que eso sucede se muestran síntomas como debilidad extrema, agotamiento, problema realmente grave, mareos, náuseas, confusión… Hay que estar alerta a la señal de la sed, y volver a poner agua rápidamente, ahora sea tomando agua, jugos, infusiones, caldos de verdura, o bien tomando verduras o bien frutas frescas, que es la opción mejor.

Tampoco es requisito llenarse de agua sin tener sed, ahora que de esta forma no se adiestran jamás los mecanismos de adaptación con la respuesta a la sed. En el momento en que incrementa el calor ambiental, además se eleva nuestra temperatura interior.

La sudoración es el mecanismo que facilita al organismo remover calor al evaporarse el agua transpirada de la área de la piel. Al sudar perdemos agua y sales que hay que volver a poner regularmente. Además, si refrescamos el cuerpo con agua, al evaporarse asiste para bajar la temperatura corporal.

El agua perdida se tiene que volver a poner completamente para establecer nuevamente la estabilidad, mas el organismo no solo tiene una cantidad enorme de agua, sino en sus procesos metabólicos en el momento en que se queman calorías se genera dióxido de carbono y agua. Por esto el ejercicio moderado es un regulador del agua corporal.

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8. Hábitos saludables

A lo largo del verano aparece la posibilidad de seleccionar un modo de vida más saludable que en la práctica transporta a detallar diferentes hábitos:

Práctica de ejercicio

Es perfecto para ajustarse y hacer mejor la aclimatación a las altas temperaturas. Ha de ser practicado por la mañana en las horas de menos calor.

El ejercicio servirá para autorregularse y se tiene que adaptar a las condiciones físicas de cada individuo, sin esforzarse bastante, y contestar a los requerimientos de líquidos en el momento en que el mecanismo de la sed avise. De lo contrario aparecerán calambres musculares, tanto por la deshidratación como por la pérdida de sales a través del sudor.

El calor ambiental, por otro lado, optimización el desempeño muscular.

Disfrutar de más grande reposo

Es requisito gozar de un reposo correcto durante la noche y recobrar el hábito de la siesta (reposo reparador) en la hora de más grande calor, acatando el instinto del sueño tras la comida y los ritmos naturales del organismo.

Si se tiene presente que la energía estacional del corazón es el verano, no es de extrañar que sea más fácil caer en la tentación de “reposar el corazón” justo en su hora de máxima energía, tras la comida del mediodía. Y en el momento en que hace aparición la somnolencia acogerse a , como quien se deja balancear por una ola o bien la prosigue sobre una tabla de surf.

El exitación de dialogar

El verano es una ocasión para estrechar las relaciones con la familia y detallar nudos de amistad. Las tertulias a la fría de la noche bajo un cielo estrellado nos van a hacer ver la vida con más grande optimismo.

Los constipados en verano

Se deben evadir los tiempos artificiales y el aire acondicionado, que acostumbran generar más modificaciones en las vías respiratorias que en invierno. En verano sobran los catarros relacionados con la rinitis a frigore, que es la mala adaptación al aire acondicionado o bien a los contrastes entre el frío y el calor.

Hay que dejar que el cuerpo se ajuste a las temperaturas paulativamente ysaber convivir con el calor hidratándose con frutas frescasy bebidas no muy frías.

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