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6 medidas para prevenir el cáncer de mama avaladas por la ciencia

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Modo de vida contra el cáncer

Claudina Navarro

16 de julio de 2020 · 16:27

Pocos cánceres de seno son genéticos. El compromiso se puede achicar por medio de medidas dietéticas y de modo de vida avaladas por estudios científicos.

Es imposible ponerse completamente seguro de una patología, mas se puede achicar el compromiso. Una de cada ocho mujeres contraen cáncer de pecho en España, mas las posibilidades no se dividen por igual entre todas y cada una. La genética y en más grande medida los causantes ambientales y de modo de vida tienen la posibilidad de mover en pos de la patología o bien de prevenirla.

No es solo la genética. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la genética solo es escencial en el 20% de los cánceres. Solo uno de cada diez tumores de mama se considera de causa genética.

En un considerable artículo, anunciado en 2011 en la gaceta Cell, los doctores Douglas Hanahan y Robert Weinberg, del Centro Suizo para la Investigación En fase de prueba del Cáncer, establecieron que la dieta, la actividad física, las toxinas ambientales, el acompañamiento popular y el estrés crónico influyen sobre cambiantes biológicas primordiales a fin de que los cánceres se formen, medren y subsistan. Por consiguiente, a través del modo de vida tenemos la posibilidad de accionar a favor de la prevención de la patología.

Consejos que no te dieron para impedir el cáncer de mama

1. Haz que tu dieta sea más precautoria

Toda estrategia precautoria debe empezar por la dieta. Los objetivos son evadir la inflamación, los daños ocasionados por los radicales libres y las toxinas ambientales. En la guía práctica desarrollada bajo la dirección de la doctora Cristina Pellicer para la Asociación de Oncología Integrativa se cuentan los comestibles que solo debemos consumir con moderación o bien evadir:

  • Los azúcares, introduciendo harinas, panes y pastas blancos, jarabes, siropes y endulzantes artificiales. La ingesta elevada de azúcares hace inflamación, incrementa la resistencia a la insulina y estimula la carcinogénesis. Solo con reducirlos al mínimo, el peligro decrece hasta 10 ocasiones, según el estudio comandado por el doctor Maxwell Parkin para la Agencia En todo el mundo para la Investigación del Cáncer, ligado de la OMS.
  • Los productos lácteos porque su proteína, la caseína, impulsa el «aspecto de desarrollo insulínico tipo 1» que apoya el desarrollo celular y incrementa el compromiso de cáncer. Además los lácteos enteros tienen la posibilidad de contener xenoestrógenos, que se asocian al cáncer de mama.
  • Los procesados cárnicos y la carne roja, declarados cancerígenos por la OMS. Un nuevo ensayo, comandado por el doctor Dale P. Sandler, del Centro Nacional de Salud Medioambiental estadounidense y anunciado en el International Journal of Cancer, concluyó que hay una relación entre la carne roja y el compromiso de cáncer de mama.
  • Maneras de cocinar. La forma de elaborar la comida es sustancial. Es conveniente evadir las cocciones que queman los comestibles porque se generan benzopirenos, aminas heterocíclicas, hidrocarburos aromatizados policíclicos y acrilamidas. Por consiguiente no son aconsejables barbacoas, asados ni frituras. En cambio, si lo son la cocción al vapor o bien en agua y, desde luego, comer los comestibles crudos, más que nada esos ricos en polifenoles antiinflamatorios y antioxidantes.

2. Tiene dentro más elementos antioxidantes

  • Son polifenoles las isoflavonas, los lignanos, los flavonoides, las antocianinas, las catequinas y los taninos. Determinados comestibles que los tienen dentro abudantemente son las frutas del bosque, el aceite de oliva, el té verde, el cacao puro, las verduras, las yerbas aromatizadas, condimentas como la curcuma, la granada, el ajo y los cereales integrales.
  • La soja, sí. Esta legumbre tiene una historia discutida con relación a el cáncer de mama. Determinados profesionales señalaban que sus isoflavonas resultaban peligrosas en las mujeres genéticamente sensibles a los estrógenos. No obstante, los últimos estudios señalan que ejercita un papel asegurador y es con la capacidad de incrementar la supervivencia de mujeres perjudicadas, como sugiere el doctor Jorge Pérez-Calvo.
  • Que no falten las coles. Las crucíferas, familia a la que forman parte las coles, son posiblemente los comestibles más estudiados por su efecto benefactor con relación a el cáncer. Contienen grandes cantidades de glucosinolatos, que dismuyen la inflamación y desactivan agentes cancerígenos. Tienen dentro además carotenoides, antocianinas y ácido fólico.
  • Asegúrate los omega-3. Además son antiinflamatorios los ácidos grasos omega-3. Varios estudios prueban que la ingesta elevada asegura contra la tumorogénesis. En la dieta vegetal, para conseguir suficientes omega-3 resulta necesario consumir todos los días semillas de lino desmenuzadas, nueces o bien chía.

3. Ten presente estos nutrientes concretos

En el libro Oncología Integrativa (Editorial Médica Panamericana), la doctora Natalia Eres y el biólogo Juan Serrano cuentan los nutrientes cuya acción sobre el avance del cáncer se conoce mejor:

  • Ácido fólico (está en verduras de hoja verde y legumbres)
  • Vitamina B12 (los vegetarianos tienen que tomar un suplemento)
  • Vitamina B6 (garbanzos, patatas, pistachos y cereales integrales)
  • Vitamina B2 (almendras, plátanos, coles, legumbres, setas y cereales integrales)
  • Metionina (espinacas, espárragos, judías secas, setas)
  • Colina (lecitina de soja, shiitakes, brócoli, lentejas)
  • Ácido retinoico (el cuerpo lo sintetiza desde el betacaroteno de zanahorias, boniatos y otros vegetales amarillos o bien anaranjados).

Dieta antiestrogénica: la clave para regular las hormonas

4. Disminuye tu exposición a tóxicos

Según la Sociedad De españa de Toxicología, por día nos encontramos en contacto con más de 3.500 substancias artificiales con efectos sobre el organismo, muchas cancerígenas, como pesticidas, plásticos, dioxinas, PCBs, metales pesados, limpiadores, etc. Por esta razón se aconseja alentar la desintoxicación con el apoyo de plantas, probióticos y fibra.

Los pesticidas que se usan en la agricultura son agentes tóxicos poderosos y varios son disruptores endocrinos, substancias que interfieren con el habitual desempeño de las hormonas esteroideas y afectan a la expresión de genes. Para evitarlos, la medida más eficiente es consumir comestibles ecológicos.

Además son disruptores endocrinos los ftalatos y los bisfenoles de los plásticos, los parabenos y el triclosán de los productos cosméticos, o bien los retardantes de llama en prendas de ropa. Para evitarlos, resulta conveniente seleccionar limpiadores, prendas y productos productos cosméticos con certificación natural o bien ecológica.

5. Haz ejercicio

El reporte del conjunto Salud&Trabajo de la Unión Europea mentó en 2013 que el ejercicio era preventivo en oposición al cáncer. La actividad es una necesidad para el organismo y también influye sobre numerosos causantes relacionados con el cáncer: la proporción de grasa en el cuerpo, el perfil de lípidos en sangre, el estado del sistema digestivo, la desintoxicación hepática, la inmunidad, la regulación hormonal, el estrés, el nivel de inflamación, etc.

Una investigación comandado por el doctor Steeven C. Moore y anunciado en el JAMA Internal Medicine estableció que la actividad física se asocia con un compromiso menor de sufrir hasta 13 tipos distintas de cáncer. En la situacion del cáncer de mama, la reducción del peligro se ubica entre el 20 y el 30 por ciento. El género de ejercicio que se ve más bueno es el de intensidad moderada que se lleva a cabo todos los días a lo largo de 30-60 minutos.

6. Controla el estrés

La relación entre el estrés o bien las conmuevas y el cáncer fué muy discutida, mas la vivencia convenció a estudiosos de la talla de Pere Gascón, creador de sobra de 200 artículos, director del Laboratorio de Oncología Molecular y Translacional CELLEX en Barna, para quien “el estrés sensible crónico puede comenzar el desarrollo de un cáncer”.

El estrés incrementa las hormonas producidas por las glándulas suprarrenales, que inhiben los leucocitos y aceleran la involución del timo, lo que elimina la función inmunitaria, realizando que la persona sea más susceptible a las infecciones y al cáncer.

Como el estrés que dura bastante no es bueno para nada, nuestro Gascón sugiere beneficiar el desempeño del sistema inmunitario por medio de la relajación, el sueño, la meditación y la visualización.

Referencias científicas:

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