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5 trucos para freír con poco aceite

En este momento que se aproximan las fiestas es muy posible que deseamos llevar a cabo cosas que no acostumbramos a consumir todos los días, como croquetas, empanadillas y otros fritos.

Entre los inconvenientes de estos preparados es que necesitan una buena proporción de aceite y buenas técnicas a fin de que lo que sirvamos sea subjetivamente rápido, no aceitoso ni pesado, mas preservando su gusto, su forma y una textura supercrujiente.

Guía completa del aceite en la cocina: cuál seleccionar y cómo emplearlo

Hoy comparto con nosotros determinados consejos útiles a fin de que todas y cada una estas exquisiteces nos queden estupendas y nada grasas.

1. Elige bien los utensilios

Si vas a freír por inmersión (fritura cubriendo todo el alimento), es preferible usar utensilios que lo posibiliten. Olvídate de llevarlo a cabo en una sartén habitual, solo lograrás que se dore por determinados sitios, se deforme y no quede como esperas.

En su sitio, usa una cazuela que sea alta, preferentemente de fondo abultado o bien una sartén para freír. Los bordes altos hacen más fácil que se ardiente el aceite veloz y homogéneamente. Además, tenemos la posibilidad de utilizar menos aceite que en una sartén, ahora que el diámetro será menor y en seguida vamos a tener bastante para sumergir comestibles.

Cómo cocinar sin aceite (y sin perder el gusto)

Precisarás además una espumadera, mejor de araña para sacar los comestibles y que escurra bien; unas pinzas y un termómetro para aceite si deseas vigilar muy bien las temperaturas que consigue, y también ir bajando y subiendo el fuego acorde sea primordial.

2. Utiliza aceites saludables

Se tienen la posibilidad de utilizar varios géneros de aceites para freír, aunque vamos a tener presente primordialmente su punto de humo, viscosidad y gusto. Por norma general, para una fritura más saludable escogeremos aceite de oliva virgen plus, aceite de coco o bien de canola.

Existen muchas variedades en el mercado, de este modo que escogeremos el aceite menos viscoso y despacio de gusto. La viscosidad del aceite perjudica más que nada a los empanados como croquetas, milanesas, etc., creando una cubierta exterior más espesa que nos puede parecer muy olegiaginosa.

Como nos encontramos friendo con bastante aceite es preferible que no sea de un gusto fuerte. Los aceites aromatizados son más correctos para tomarlos en crudo.

El punto de humo es un aspecto de los aceites a tomar en cuenta. Según su composición, hay aceites que se degradan a temperaturas más bajas que otros.

Entre otras cosas, un aceite de oliva virgen plus puede soportar bien para una fritura (hasta 180ºC) y el aceite de coco soporta un tanto más de temperatura.

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3. Hallar un óptimo rebozado

Los rebozados y empanados aceptan sellar el alimento y que se lleve a cabo en su jugo. Además evitan que se derrame (en la situacion de la masa de las croquetas), y al unísono que quede una cubierta externa dorada y crocante.

Un óptimo rebozado o bien empanado debe hallar sostener bien el relleno y que este no quede empapado en aceite. Lo mismo sucede si hacemos capas bastante finas de pan rallado: la parte exterior termina mojada, se quiebra y se abre.

En empanados o bien rebozados con semillas, los hacemos mejor si una vez hechos dejamos que se sequen antes de freírlos. Tras unos minutos al aire, la cubierta exterior será más consistente porque absorbe una parte de la cobertura líquida y se seca al contacto con el aire.

Dejar que reposen antes de freír puede lograr que nuestros empanados queden considerablemente más crocantesy menos aceitosos.

Por otro lado, no sugiero esta espera en el momento en que la cubierta líquida es bastante espesa, porque la cubierta exterior de semillas, avena o bien pan rallado se humedece bastante. En estas situaciones, es mejor congelar antes de freír.

4. Congelar antes de freír

Las empanadillas y masas semejantes además se favorecen del congelado previo, fundamentalmente si la masa que hicimos o bien comprado se marcha reblandeciendo al manipularla.

Si formamos las empanadillas y las congelamos antes de freírlas, hay menos posibilidad de que se abran al cocinarlas. Ten en cuenta que siempre hay que cerrarlas bien, sin agujerear la masa (precaución si empleas un tenedor).

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5. Corroborar la temperatura

A fin de que la fritura nos quede especial lo primero que tienes que llevar a cabo es poner abundante aceite y aguardar a que se ardiente, a fuego medio-prominente. Para entender si ahora está ya listo, puedes poner un termómetro de cocina o bien echar una semilla de comino. Si en escasos segundos crepita, es que ahora va a estar listo (van a ser unos 170ºC).

Si el aceiteno está bastante ardiente, nuestro rebozado lo absorberá y va a quedar grasiento, en tanto que si está bastante ardiente, se dorará rapidísimo por fuera y va a quedar sin llevar a cabo por la parte interior.

Sumerge solo las piezas que quepan y no lo muevas hasta el momento en que comience a dorarse o bien podrías romperlo. Utiliza unas pinzas finas para ofrecer la vuelta a las piezas intentando no salpicar aceite. Sácalas en el momento en que estén doradas por doquier, no dejes que se pongan de color cobrizo oscurísimo o bien se quemen.

Emplea la espumadera para sacar todas y cada una de las piezas en el momento en que estén doradas y escúrrelas bien. Después colócalas sobre papel de cocina para absorber el exceso que pudiera quedar.

¡Y a emplatar y ser útil!