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3 Ejercicios Para Liberar Tensiones

A pesar de que los bloqueos profundos precisan de la asistencia de un terapeuta experimentado en bioenergética, una parte de estos ejercicios tienen la posibilidad de hacerse en el hogar. Con se optimización el fluído de energía y se entra en contacto con las tensiones para liberarlas y impulsar la aptitud para el exitación.

La bioenergética y 4 técnicas para calmar el estrés

La bioenergética usa una secuencia de técnicas para hacer un diagnostico, movilizar la energía y vencer los bloqueos y las tensiones amontonadas. Observemos las más destacables.

1. Respiración

La respiración es la clave de la energía, por lo cual lo primero que hay que hacer para la asistencia terapéutica es incrementar la aptitud respiratoria. La mayor parte de la gente tiene patrones respiratorios desequilibrados por las tensiones musculares crónicas ocasionadas por los enfrentamientos sentimentales, de ahí la consideración de observarlos como una parte del diagnóstico para encontrar los bloqueos.

Para el régimen, se emplean ejercicios respiratorios para alentar la hondura de la respiración.

2. Ejercicios bioenergéticos

Están diseñados para ver primero y más adelante remover las tensiones del cuerpo, desbloquear conmuevas, incrementar la energía y promover un óptimo desempeño global. No son ejercicios gimnásticos ni de fortalecimiento físico, sino sirven al diagnóstico y se emplean a lo largo de las sesiones de régimen para solucionar los inconvenientes que generaron las tensiones.

3. Masaje

Las sesiones terapéuticas en bioenergética tienen la posibilidad de complementarse con masajes para suavizar tensiones en ciertas zonas del cuerpo que no se movilizan al respirar o bien hacer los ejercicios bioenergéticos.

Esencialmente se emplean dos géneros de masajes: el masaje despacio de relajación para ofrecer calor y suavizar la rigidez, y el masaje fuerte más profundo para suprimir o bien achicar tensiones.

4. Meditación

Otro complemento eficiente son las técnicas de meditación que aportan silencio exterior y también interior y modulan la actividad cerebral, prestando asistencia a conectar los hemisferios y también integrar el consciente y el inconsciente. De este modo se impulsa a la persona a reconectar con las conmuevas, sentimientos y deseos que un día refrenó y se incentiva la aptitud de disfrute escencial.

Ejercicios para dejar en libertad las tensiones amontonadas

Te recomendamos tres sesiones de ejercicios muy básicos para dejar en libertad tensiones y calmar el estrés. Los puedes entrenar por día en tu casa, mejor por la mañana, y desde estos, consigas ir agregando otros dependiendo del tiempo y la energía que desees dedicar y de las tensiones particulares que cada quien amontona.

Empieza con dos sesiones para tomar el pulso a nuestro patrón respiratorio y descubrir tensiones y también inhibiciones que acumulamos sin ser conscientes.

Se debe tener presente que la respiración va muy unida a la voz, a la expresión oral.

Si sentimos mucha tensión al llevar a cabo los ejercicios que prosiguen, gemir, lamentarnos o bien suspirar puede achicar la tensión o bien el mal.

Jura no contener el aliento ni, llegado el instante, el sollozo. Finalmente, te sugerimos unos ejercicios relacionados con la expresión y la sexualidad.

1. Ejercicio básico vibratorio y de toma de tierra o bien enraizamiento

  • Colócate parado y divide las piernas unos 25 centímetros con los dedos sutilmente vueltos hacia dentro. Inclínate después hacia enfrente hasta tocar el suelo con los dedos de ámbas manos sin respaldar tu peso en y con las rodillas sutilmente flexionadas. Deja que tu cabeza cuelgue libremente y respira por la boca con hondura.
  • Desplaza el peso de tu cuerpo a la parte frontal de los pies subiendo sutilmente los talones. Endereza las rodillas lentamente hasta estirar los ligamentos de la corva en la parte posterior de las piernas. Mantén esta situación un minuto.

Pregúntate: ¿Respiras con simplicidad o bien contienes el aliento? ¿Sientes vibrar tus piernas? Si no es de esta forma, dobla la rodilla un tanto y regresa a estirarla varias ocasiones: ¿cómo son las vibraciones?

Ejercicio básico de tensión: el arco

  • De nuevo parado, divide las piernas un tanto más, unos 45 centímetros, con los dedos en exactamente la misma situación que en el ejercicio previo. Ubica tus muñecas con los nudillos apuntando hacia arriba en la región lumbar.
  • Dobla ámbas rodillas al límite sin alzar los talones del suelo. Mantén tu peso sobre los dedos de los pies y arquéate hacia atrás como doblándote por las muñecas. Respira intensamente bajando el aire hasta el vientre.

Pregúntate: ¿Sientes irritación en la parte baja de la espalda? ¿Sientes mal o bien tensión en la parte frontal de los muslos?

Para bajar el centro de gravedad

  • Una parte de la situación descrita en el ejercicio previo: parado, con los dedos sutilmente vueltos hacia dentro, mas en este momento con los pies algo más juntos, manteniéndolos a unos 20 centímetros. Continúa con el cuerpo recto y relajado, con la pelvis hacia atrás y el vientre salido.
  • Dobla la rodilla izquierda y deja caer todo el peso del cuerpo sobre el pie izquierdo. Respira con hondura y mantén la situación hasta sentirte incómodo. Después haz lo mismo con la otra pierna. Reitera unos cuantos ocasiones.

Pregúntate: ¿Puedes dejarte caer sobre los pies o bien sientes algún género de rigidez en las rodillas que lo hace difícil? ¿Contienes el aliento? ¿Vibran tus piernas de manera fuerte? La vibración libera tensión y mal. ¿Sientes temor a caer?

2. Ejercicios respiratorios

Respiración ventral

  • Túmbate sobre una colchoneta y dobla las rodillas dejando los pies apoyados en el suelo a unos 45 centímetros uno del otro y con las puntas sutilmente hacia fuera. Prolonga después tu garganta llevando la cabeza hacia atrás, mas sin forzar la situación.
  • Ubica después las manos sobre el vientre para sentir los movimientos abdominales.

Pregúntate: ¿Se eleva tu vientre al inhalar y desciende al exhalar? ¿Se desplaza tu pecho en armonía con el abdomen o bien continúa recio? ¿Has sentido tensión en la garganta?

Para respirar más espontáneamente

  • Túmbate en el suelo y levanta las piernas flexionando levemente las rodillas. Dobla los tobillos levantando los talones.
  • Tus piernas empezarán a vibrar y tu respiración se irá realizando poco a poco más profunda.

Pregúntate: ¿Sientes tensión en el vientre? ¿Sientes cómo las vibraciones impulsan la respiración? Tras un minuto haciendo este ejercicio, regresa a ubicar los pies en el suelo: ¿cómo cambia en este momento tu respiración?

Para reposar y respirar intensamente

En el momento en que te halles agotado puedes usar la situación clásico de la oración musulmana, dejándote caer sobre las rodillas y estirándote hacia enfrente con los brazos extendidos, las palmas en el suelo y la frente sobre las manos. Arquea después la espalda para sacar el vientre al límite. Respira intensamente.

3. Expresión y sensualidad

Pataleo

  • Túmbate en cama o bien en un colchón abultado si de este modo lo quieres, prolonga las piernas y patalea sin encoger las rodillas. Jura llevarlo a cabo rítmicamente, con los tobillos sueltos y tal es así que el golpe se genere con el talón y la pantorrilla.
  • Suelta después la cabeza a fin de que tus movimientos sean ordenados y no mecánicos. Puedes empezar con suavidad y también ir creciendo la fuerza y la agilidad, agarrándote al colchón en el final si resulta necesario.
  • Puedes intensificarlo chillando “¡No!” simultáneamente que pataleas sin frenos.

Pregúntate: ¿Te paraste bruscamente o bien lo hiciste de a poco? Lo primero sugiere miedo a dejar que los movimientos lleguen a su final natural. ¿Doblas las rodillas y golpeas solo con el talón? ¿Sentiste pánico en el final al quedar sin aliento? ¿Te has sentido mareado?

Rotación de caderas

  • Divide los pies unos 30 centímetros el uno del otro y colócalos rectos y paralelos dejando caer todo el peso del cuerpo sobre la parte frontal de los pies. Deja caer después los hombros, suelta el vientre y ubica tus manos en las caderas.
  • Empieza a girar las caderas en un movimiento circular de izquierda a derecha, lentamente, y tras llenar seis círculos, invierte la dirección de las rotaciones. Jura en la medida de lo posible que el movimiento primordial se ubique en la pelvis, moviendo el resto lo menos que consigas.

Pregúntate: ¿Contienes el aliento? Jura no llevarlo a cabo en el momento en que repitas el ejercicio. ¿Se tensa tu vientre? Es un intento de recortar el paso de la energía: jura dejar tu vientre blando. ¿Sientes tensión en el trasero o bien en el fondo de la pelvis? ¿Las rodillas dobladas? ¿Mal o bien tensión en los muslos? Todo ello es indicativo de rigidez y bloqueo. Por último, ¿puedes sostener el peso en los pies o bien tiendes a saltar?

Balancear la pelvis

  • Túmbate en el suelo, dobla después las rodillas y apoya bien los pies en el suelo. Respira lentamente tal es así que al inhalar la pelvis se balancee hacia atrás y al exhalar lo realice hacia enfrente.
  • Debes reiterar este ejercicio unas quince o bien veinte ocasiones.

Pregúntate: ¿Se tensa tu vientre en el momento en que la pelvis se balancea hacia enfrente? Eso señalaría que elevabas la pelvis con los músculos abdominales y no con los pies. ¿Contraes los glúteos en el momento en que la pelvis va hacia enfrente? Es un intento de contener el paso de la energía. Jura por consiguiente relajar las nalgas. ¿Sientes los movimientos respiratorios en la pelvis?