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10 Ejercicios Para Desactivar El Dolor De Tus Puntos Gatillo

Ejercicio eficiente para remover la tensión en lumbares y glúteos

La técnica de la punción seca descarta el mal en los puntos gatillo

Avanza la jornada de trabajo y, con escepticismo, mas con una rápida promesa, observo mi espalda. Ayer visité a un acupuntor por consejo de un amigo. Lo hice con la intención de olvidarme del mal agudo que cada día se instala allí donde mi mano derecha se dirige de manera automática, cerca del hombro izquierdo.

Esta mañana me levanté más rápido, sin ese peso que me viene acompañando ya hace más de un año. Mas no deseo cantar victoria: masajes, medicación y otros tratamientos no lo han logrado hasta la actualidad.

Lo conozco de memoria: el paso del día lo va cargando, las tensiones aceleran el desarrollo y el mal se instala, fijo, molesto, hasta hacerse molesto.
Esos eran mis pensamientos de hace una semana y en este momento sonrío. Es posible que al fin haya encontrado la solución.

Según mi terapeuta el inconveniente eran unos “puntos gatillo” que me hacían la vida irrealizable. Con paciencia, intentando encontrar y con el apoyo de sus agujas los fue encontrando uno a la vez y deshaciendo.

Y a fe que lo logró, ya que siempre que uno de esos puntos gatillo se disparaba lo hacía regalándome un espasmo. Una respuesta aguda de la musculatura. Un dejar en libertad de cuajo todo cuanto se había ido concentrando en esa región.

Meses de tensiones, de horas de trabajo sentado en oposición al PC con una mala posición, salían disparados al contacto de la bendita aguja. Una enorme contradicción, aquello de que los extremos se tocan. El mal se había ido con mal.

Vanguardista: la doctora de Kennedy, Janet G. Travell

La punción seca es una técnica que comenzó a abrirse sendero allá por los años sesenta, en el momento en que la Dra. Janet G.Travell, médico personal del presidente John F. Kennedy comenzó a centrar su atención en el mal muscular. Esta traumatóloga procuró sentido y una solución a las afecciones musculares crónicas que padecían sus pacientes.

Aunque al principio sus sacrificios se dirigieron a anunciar sus adelantos a los médicos –su obra fue obtenida en dos espectaculares volúmenes–, su trabajo fue adoptado en la mayoría de los casos por los terapeutas cursos.

La técnica se comenzó a poner en práctica con la utilización de unas inyecciones sin líquido; de ahí su nombre de punción seca. En Oriente hacía años que se había adelantado en este línea. La Medicina Clásico China ahora conocía de la presencia de esos puntos lacerantes, los llamados por puntos ashi.

Y hoy los prosigue intentando con agujas de acupuntura, el calor de la moxa y la fuerza de las ventosas. Sea como fuere, la teoría de la Dra. Travell se mejoró y simplificó con la introducción de las agujas de acupuntura.

Ahora hace más de 15 años que logramos hallar terapeutas cursos haciendo un trabajo con agujas. La iniciativa es simple: encontrar con la palpación manual el punto lamentable. Después se pincha de manera directa en los puntos localizados, llamados “puntos gatillo”, y que si son localizados reaccionan con un espasmo muscular que relaja la contracción muscular dolorosa. Más que una técnica en sí, forma una fuerte utilidad de fácil estudio y extenso empleo.

Asistencia para orientarse en el mapa del mal

Esta utilidad terapéutica resulta muy fuerte por dos causas básicas. La primera es la que ahora se explicó: por medio de la utilización de agujas deshace los puntos gatillo. La segunda, a un nivel semejante de consideración, es que contribuye a hacer un diagnóstico.

Entre los conceptos que tiene dentro la teoría de los puntos gatillos hace aparición la del mal referido. Ese mal actúa en una región concreta en función de dónde se halle el punto gatillo. Lo asombroso es que comunmente el punto está situado en un lugar distanciado de la región de mal.

Si se conocen las manifestaciones propias de cada punto se puede llevar a cabo un diagnóstico veloz y confiable, oséa, se conoce dónde buscar la causa del mal. Inesperadamente para el tolerante, el terapeuta va a pinchar, por consiguiente, no sobre el mal sino más bien lejos de , mas en el momento en que presione nuestro músculo intentando encontrar la región contracturada vamos a sentir que está sobre la diana.

De este modo, cada punto tiene un patrón de mal. Por medio de los dibujos que representan estos patrones se tienen la posibilidad de relacionar rápidamente la molestia y el punto activo. Solo queda deshacerlo.

En el momento en que observo esos dibujos del mal referido, además de agradecimiento hacia la gente que lo desarrollaron, imagino la proporción de esfuerzo que costó llegar a estos datos. Un nivel de concreción que se utiliza para remover mucha irritación y llevar a cabo la vida más agradable a muchas personas.

Cómo ubicar un punto gatillo

El punto gatillo es, sin lugar a dudas, el malo de la película. Y aún no entendemos nada de , o bien de “”, explicado de otra forma, ya que cada músculo tiene los suyos propios. Para distinguirlos hay que fijarse en los síntomas que generan, el citado mal referido.

De esta forma, un punto gatillo es una región muy irritada del músculo. Está relacionado con un nódulo hipersensible. El nódulo es aquella pelota que podemos encontrar y tenemos la posibilidad de palpar comunmente en nuestra espalda. La que nos molesta, nos duele y hacemos de todo por remover. La que se ve que nos asiste a calmar el mal en el momento en que la apretamos de manera fuerte mas que no desaparece.

Además de ocasionar mal, gracias a la irritación que hace en los tejidos musculares, el punto gatillo limita la aptitud de alargamiento de los músculos. Entre otras cosas, provocando una lumbalgia que no nos facilita sostenernos en situación erguida.

Hay que estirar los músculos acortados

El culpable muy comunmente no es más que un músculo acortado por un punto gatillo activo. Lo mismo sucede con una torticolis, donde no tenemos la posibilidad de girar el cuello en su integridad.

Otro viable síntoma que lo acompaña es la pérdida de fuerza. En el momento en que se padece un acortamiento en el antebrazo es posible que no se logre abrir fácilmente un bote de conservas o bien que girar las llaves de la puerta de casa se transforme de repente en un calvario.

Bajo los puntos activos están los latentes, que si se presionan además causan mal. Si suprimimos los primeros, los que están dormidos tienen la posibilidad de despertar, aunque raras veces sus síntomas son tan agudos como los del punto gatillo primordial. Vale poseerlo presente y entender que con solo una sesión no van a ocultar de raíz todos y cada uno de los síntomas.

Sostenerlos a raya en el día a día

Al unísono que se descarta el mal hay que investigar sus causas y ver si se tienen la posibilidad de corregir para no recaer. En algunas ocasiones el origen es estructural, como una dismetría en las piernas, que es viable rectificar con el apoyo de un podólogo. Además probablemente halla una causa sobre nutrición, como una dieta pobre en vitaminas del conjunto B o bien C.

Mas hoy en dia los desequilibrios sentimentales y los físicos tienden a ser la clave del tema. El estrés y la tensión amontonada castigan principalmente la parte alta de la espalda. El temor, entre otras cosas a volar, desgasta las lumbares. Un exceso de actividad física puede dañar de igual modo la musculatura de las piernas, si somos corredores, o del leño superior, en el momento en que abusamos del gimnasio.

El más destacable antídoto en oposición al mal es sostener la musculatura flexible y bien hidratada. Caminar una hora cada día para los sedentarios o bien ir al trabajo caminando, es una forma simple de tener los músculos “lúcidos” y tonificados.

Más adelante una corta sesión de estiramientos nos dejará en perfectas condiciones. Si se tiene una inclinación a padecer de mal en una región concreta del cuerpo convendrá centrarse en estiramientos que influyan en esa región.

Cinco minutos cada día van a ser suficientes, siempre tras desplazarse, entre otras cosas al llegar al trabajo por la mañana o bien tras la caminata día tras día. De este modo la musculatura está más flexible, mejor nutrida por la sangre.

Vivir sin mal

Vuelvo a suponer en mi espalda. Van pasando las semanas y pienso que ahora puedo cantar victoria. El mal no volvió. Llego a casa sin la irritación enganchada al hombro y sonrío. Como no puedo mudar mi ámbito laboral y todavía no he logrado estudiar a tomarme las cosas de otro modo, me he basado en continuar los consejos de mi terapeuta.

Si noto alguna molestia me presiono en el transcurso de un par de minutos el punto gatillo que me causa inconvenientes. De a poco noto cómo se deshace. Y después no me olvido de hacer cada día los estiramientos que me aconsejó: en este momento se convirtieron en mi rutina recurrente antes de abrir el correo electrónico. Doy los buenos días a mi cuerpo prestándole una rápida atención y agradeciendo que prosiga feliz.